Lesmes pide la dimisión de una vocal del Consejo que sacó dinero de Andorra

Mercé Pigem llevaba 9.500 euros, pero descarta por ahora renunciar al cargo.

Mercé Pigem, vocal del CGPJ.

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mateo balín | madrid
León

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Primer terremoto en el Consejo General del Poder Judicial en un mes clave para el devenir de su mandato. La vocal Mercé Pigem, miembro de la comisión permanente, un órgano clave en el funcionamiento del Consejo tras la reforma del Gobierno, quedó ayer en la picota después de conocerse, y luego admitir ella, que trajo dinero en metálico desde Andorra hace un par de semanas. Una conducta poco ejemplar para el presidente Carlos Lesmes, que intervino y le pidió su renuncia tras una tirante reunión. Al cierre de esta edición la vocal no había tomado la decisión de dimitir.

Pigem entró en el Consejo hace un año a propuesta de CIU, partido del que fue diputada, dentro del cupo de juristas de reconocido prestigio nombrados por el Senado. Su caída a los infiernos llegó después de que El Periódico de Cataluña publicara ayer que hace 15 días fue parada por la Guardia Civil en la frontera de Andorra con Lérida junto con su hermana. En el registro ordinario los agentes interceptaron en sus bolsos 19.100 euros en metálico, 9.500 eran de la vocal y 10.600 euros de su familiar.

La noticia no hubiera dado más de sí si no hubiera sido porque la hermana superaba el límite de 10.000 euros en metálico que permite la ley para cruzar el paso fronterizo sin tener que declararlo. Por este motivo los funcionarios denunciaron la situación y abrieron un expediente por una infracción administrativa grave. Esta situación podría acarrearle una fuerte multa y hasta una investigación por parte del Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales del Banco de España, si se da traslado del atestado. En el caso de la vocal del Consejo, al llevar 9.500 euros no se le abrió expediente, aunque quedó constancia de su presencia en el incidente. Su explicación oficial fue que su madre vive en Andorra y les había entregado el dinero para realizar unas compras navideñas. Sobre su hermana dijo que fue un mero descuido que superara la cantidad permitida. «Yo no he cometido ninguna irregularidad», dijo con razón.

De este embrollo sucedido hace dos semanas, Pigem no informó a Lesmes ni a ningún miembro de la comisión permanente, quienes se desayunaron este viernes con la noticia en la prensa. La reacción inmediata del presidente fue llamarla por teléfono y pedirle una explicación. La vocal le respondió que cogería el primer transporte de Barcelona a Madrid para reunirse con él en la sede del Consejo.

Se produjeron dos encuentros. El primero en torno a mediodía y el segundo sobre las 14.00 horas, ya que entre medias Lesmes tuvo que acudir a la toma de posesión de un fiscal en el Tribunal Supremo, órgano que también preside como quinta autoridad del Estado. La reunión fue tensa, según fuentes del Consejo. Porque más allá de creerse o no la versión de la vocal, Lesmes tenía claro que visto lo leído no podía seguir en su puesto ni un minuto más.

«Ejemplaridad»

Para el presidente era una cuestión de «ejemplaridad» en un momento en el que órgano de gobierno de los jueces se ha marcado el objetivo de liderar la regeneración de las instituciones públicas, asoladas por su impopularidad por cuestiones como la corrupción. Y así se lo transmitió Lesmes. Sin embargo, Pigem contrarrestó con el hecho de que su conducta no supuso la comisión de ningún delito ni tampoco de infracción administrativa.

El Consejo General del Poder Judicial, al ser un órgano constitucional, tiene la particularidad de que un vocal nombrado por las Cortes, como Pigem, puede decidir si dimite por un asunto en el que no se ha vulnerado la ley. El presidente o el pleno, el órgano máximo formado por todos los vocales, solo pueden conminarle a irse, nada más. Por lo que solo ella puede decidir su salida.

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En el caso de que renuncie se abre un escenario amplio en el Consejo.