Sánchez se ve como el impulsor «del renacimiento» del socialismo este año
El secretario general del PSOE ignora a Podemos ante los socialistas europeos.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.
«Estoy convencido de que 2015 será el año del renacimiento del socialismo español». Quizá muy pocos, de entre los 190 diputados socialdemócratas que escucharon ayer en una de las salas de reunión del Parlamento Europeo a Pedro Sánchez, fueran capaces de descodificar hasta qué punto la frase con la que cerró su discurso sonó a grito de rebelión contra el destino. Los catorce parlamentarios españoles, sí. No son en absoluto ajenos al ruido interno que, en las últimas semanas, ha vuelto a poner en evidencia las dudas sobre su capacidad para evitar el languidecimiento de un partido con más de cien años de historia frente al auge de Podemos.
En Bruselas quizá no sepan de las cuitas entre la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, y el secretario general del PSOE. Ni atisben a ver sobre la cabeza de este, cual espada de Damocles, la fecha del 24 de mayo, en la que se celebran los comicios municipales y autonómicos que han de poner a prueba la robustez de su liderazgo. Pero sí están al tanto de la fuerza con la que en España ha emergido el partido de Pablo Iglesias (a la sazón, eurodiputado) y de cómo su empuje amenaza con relegar a los socialistas españoles a la irrelevancia, del mismo modo que Syriza, con todas las diferencias entre una situación y otra, ha ocupado el espacio que en tiempos perteneció al Pasok en Grecia.
Sánchez llegó a la Eurocámara con el objetivo primordial de desgranar su alternativa económica -entre otras cosas, la mutualización de la deuda pública de los países de la UE, a la que Alemania se resiste como gato panza arriba- pero siendo también plenamente consciente de que toda Europa se plantea cómo salir de la encrucijada a la que aboca el desafío de los griegos a las políticas de ajuste fiscal de la Troika y de que, para todos, son evidentes las similitudes entre el programa de Alexis Tsipras y el de Podemos.
Lo cierto es que del nuevo gobierno griego sólo hizo un comentario: «Me ha llamado la atención la ausencia de mujeres», dijo. Nada del hecho de que Syriza haya elegido como socio a la derecha nacionalista, a pesar de que muchos de los suyos creen que es algo a lo que habría que sacar punta y de que es algo que, dicen, ha causado «estupor» en Bruselas. No disponía tampoco de mucho tiempo, apenas diez minutos, y prefirió colorear un escenario ideal para su partido. Frente a él, algunos socialistas preocupados y otros abiertamente decepcionados con su proyecto como el ex vicesecretario general del PSOE, José Blanco. «Estoy convencido -afirmó Pedro Sánchez- de que el socialismo gobernará España a partir de noviembre de 2015».