Imputan a 16 guardias civiles por las muertes en el Tarajal
La juez llama a declarar por el disparo de pelotas de goma.

En la imagen se ve la llegada a nado de los inmigrantes a la playa del Tarajal.
La investigación judicial por la tragedia en la que fallecieron 15 inmigrantes subsaharianos cuando intentaban alcanzar a nado la playa ceutí del Tarajal dio un paso significativo después de pasar varios meses atascada. El Juzgado de Instrucción número seis de Ceuta, encargado de nuevo de la instrucción de los hechos después de que la pasada semana la Audiencia Nacional rechazase hacerse cargo, imputó a 16 guardias civiles que abrieron fuego con material antidisturbios cuando los fallecidos trataban de alcanzar la playa española.
La instructora dictó un auto en el que llama a declarar con abogados y sin mencionar el delito imputado a un capitán de la Guardia Civil, un teniente, un sargento y trece agentes que participaron en el despliegue policial la madrugada del 6 de febrero de 2014. En su resolución, no expone acusación alguna contra los agentes y se limita a convocarlos a partir del próximo 3 de marzo, según el artículo 118 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
La investigación se inició a raíz de la querella presentada por la acusación popular que representa a varias oenegés. Las organizaciones no gubernamentales mantienen que pudo existir un presunto homicidio por imprudencia por parte de los agentes que dispararon al mar botes de humo y pelotas de goma. El Ministerio del Interior, en cambio, ha mantenido que los disparos se realizaron lejos de la zona que atravesaban los inmigrantes. No obstante, algunos de los supervivientes aseguran que varios de ellos fueron alcanzados por las pelotas a la vez que el gas lacrimógeno les dificultaba la visión y la respiración.
A lo largo del año transcurrido la investigación del juzgado de Ceuta se ha basado únicamente en informes presentados por la Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de la ciudad autónoma. En este documento, adelantado por Europa Press, destaca el testimonio del capitán llamado ahora a declarar, actual jefe de la Unidad de la Compañía Rural de Seguridad de Ceuta, quien gestionó la entrega inmediata a Marruecos de los 23 inmigrantes que consiguieron llegar hasta la playa española. Este oficial declaró que cuando llegó a la zona del espigón ya había agentes desplegados tanto de su compañía como de los GRS de Sevilla y sonaban «detonaciones», mientras los inmigrantes se «agolpaban» en la punta del espigón «creando un embudo» en el que podía ver cómo «se apelotonaban».
Dijo también que se dirigió hasta el espigón del Tarajal y allí mismo pidió «un fusil a un agente y varias pelotas» con los que efectuó varios disparos en «un acto reflejo», para que el resto de los agentes «vieran que su jefe se implicaba como ellos en intentar evitar el paso de la frontera» y darles ejemplo, pues una vez hizo los disparos devolvió el arma entendiendo que «los guardias civiles que allí estaban habían entendido el modo de usarlas».