Interior ordena intensificar el control de los presos «radicalizables»
Crece el temor del Ministerio del Interior a que las cárceles se conviertan en vivero de adoctrinamiento o captación de yihadistas. Hace una semana el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Yuste, dictó una nueva instrucción a todos los centros en la que ordena intensificar al máximo el control de los presos yihadistas o susceptibles de ser adoctrinados. En la práctica, el documento da luz verde a que los funcionarios puedan intervenir sin restricciones las comunicaciones de cualquier recluso al que Interior haya calificado como «radicalizable» y al que se podrá someter a todo tipo de vigilancia, incluido saber qué lee, con quién se relaciona en el exterior o quién le hace llegar dinero en el peculio.
La denominada instrucción 2/2015 es, en realidad, la tercera orden por escrito que Interior da en los últimos siete meses para endurecer el control de estos reclusos.