POLÍTICA
Pedro Sánchez gana la partida en Madrid y cierra exitoso su última crisis
El ex ministro de Educación, Ángel Gabilondo, se posiciona como el candidato socialista a presidir la Comunidad madrileña.

Ángel Gabilondo está más cerca de ser el candidato.
Es posible que se haya dejado algunos pelos en la gatera o que, como aseguran los más críticos con su gestión, lo ocurrido en Madrid le acabe pasando factura en la contienda que ya se vislumbra en el horizonte, una vez pasen las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo. Pero Pedro Sánchez ya puede sonreír por haber ganado una primera y nada fácil batalla interna. Su éxito o su fracaso dependían de su capacidad para cerrar sin demasiadas trifulcas la candidatura del ex ministro de Educación Ángel Gabilondo a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Y, a falta de unos pocos remates, puede considerarlo misión cumplida.
La oposición de los militantes a una operación agresiva e inédita -nunca antes se había laminado en el PSOE a un líder territorial ni a una ejecutiva por razones de pura conveniencia electoral- ha resultado ser menos activa de lo que cabía esperar el miércoles pasado, cuando el defenestrado Tomás Gómez compareció rodeado de los suyos en la sede regional del partido para dejar claro que combatiría la medida.
Ni sus intentos por forzar una elecciones primarias para elegir al próximo cabeza de cartel ni su denuncia del procedimiento elegido por la comisión gestora del PSM, que «interpretará» la opinión expresada por las bases en asambleas en las que votan o no, según les convenga, han servido de mucho. Los militantes no parecen haberse inmutado, ni para protestar ni para participar. De hecho, en la primera jornada de propuesta asistieron a las asambleas en torno al 15% de los convocados. Y aún así, la mayoría de quienes salieron de su casa lo hicieron para apoyar la opción de Gabilondo frente a la del presidente de la formación en Madrid, Pedro Zerolo.
Queda todavía una última jornada de debate antes de que mañana se eleve el nombre del catedrático de Metafísica a la comisión federal de listas para que ésta la considere cerrada y los ‘tomasistas’ siguen sin darse por vencidos. Un grupo de militantes de base anunció ayer en un comunicado su intención de impugnar lo que consideran un «simulacro de democracia interna» con graves irregulariades y falta de garantías jurídicas. Pero está por ver que su propuesta tenga eco. La dirección federal da por hecha su victoria, que no se queda en lo regional.
En esta partida se había implicado también, según diversas fuentes, el ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, crítico con Sánchez y valedor de la presidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz. La dirigente de la federación más poderosa del PSOE no lo hizo por una razón básica: no quería que el lío afectara a la campaña para las eleciones del 22 de marzo en las que se juega todo. Sin embargo, ha sido elocuente con sus gestos. En Ferraz aseguran que el día de autos, en el que se decidió disolver el PSM, no quiso coger el teléfono a Sánchez y ninguno de los representantes andaluces en los órganos del partido en los que se han tomado decisiones relativas a Gómez participaron de las reuniones clave en la operación.
El ex presidente Felipe González también ha terminado por mojarse, en este caso, a favor de Sánchez. Ayer publicó un artículo en El País en el que replica a quienes defienden que la democracia interna es más importante que los resultados electorales (dicho de otro modo, que el secretario general debía haber dejado en su puesto a Gómez a pesar de creer que con él iban al desastre electoral porque eso fue lo que decidieron los militantes el pasado octubre). «Si es así -dice González- significa que lo que elegimos dentro del partido está alejado o en contradicción con lo que los ciudadanos esperan de nosotros».
En la dirección del PSOE tratan aún así de dar una pátina de democracia a su intervención. Y Sánchez, que apenas ha hablado desde que asestó el golpe definitivo a Tomás Gómez, obvió toda polémica y alabó en los pasillos del Congreso el buen juicio de las bases. «Estoy convencido de que van a elegir a quien pueda ganar las elecciones el próximo 24 de mayo y poner fin a más de dos décadas de Gobierno de la derecha y de intento de privatización, tanto de la sanidad publica como de la educación pública en la Comunidad de Madrid», dijo.