Diario de León

Andalucía cierra la campaña electoral de las incertidumbres y las promesas

La ventaja del PSOE y el ascenso de los dos nuevos partidos serán las claves del resultado.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

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cecilia cuerdo | sevilla
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Los líderes de todos los partidos acudieron anoche a Andalucía para tratar de arañar los últimos votos de una campaña electoral, la primera del año, plagada de incertidumbres. Todos se juegan algo en la comunidad, pero tampoco olvidan que los resultados de mañana darán muchas claves para las próximas citas con las urnas y permitirán en parte adivinar ese futuro.

El PSOE disimuló sus cuitas internas y, con Pedro Sánchez a la cabeza, cerró filas en torno a Susana Díaz. Ayer fue la segunda ocasión en que el secretario general ha pisado terreno andaluz en la campaña, huérfana de líderes socialistas nacionales y muy centrada en la figura de la candidata Díaz. En el partido saben que su nombre suma más que la marca PSOE, y confían en que la personalidad de la presidenta andaluza sea capaz de romper los augurios de los sondeos. Estos pronostican que el PSOE-A será la lista más votada pero sin mayoría absoluta para gobernar en solitario. Un escenario en el que los ojos se vuelven a una herida IU y, sobre todo, a Ciudadanos, con el que no comparten a priori ideología, pero con el que ya tienen una satisfactoria experiencia de gobierno en el municipio gaditano de Sanlúcar de Barrameda.

La candidata del PSOE ha hecho la campaña envuelta en la bandera andaluza y centrada en la defensa del estado del bienestar que su partido ha construido en los 33 años que lleva gobernando en Andalucía. También ha prometido una bajada de impuestos y una oficina antifraude para atajar los casos de corrupción, su gran talón de Aquiles.

A IU, sus anteriores socios, el paso por el Gobierno de coalición parece haberles pasado factura, un desgaste que sumado a la meteórica irrupción de Podemos dibuja un cuadro desolador. Los sondeos prevén una debacle con caída hasta la quinta fuerza, bajando de los 12 diputados hasta seis o siete. La coalición ha realizado una campaña muy propositiva, en la que, fieles a su espíritu, han incluido hasta temas como el Tratado de Libre Comercio de la UE y Estados Unidos. Su líder y candidato Antonio Maíllo ha ganado popularidad, sobre todo después de los debates, y ha logrado recuperar al veterano Julio Anguita, quien tras flirteos con otros movimientos ha pedido el voto para Maíllo y Alberto Garzón, presente anoche en el mitin de cierre en Sevilla, para las generales, y ha reclamado una unidad popular de la izquierda.

Quien también cotiza a la baja es el PP, lejos ya de los 50 escaños con los que Javier Arenas logró ser el partido más votado en Andalucía por primera vez. No ha sido hasta los debates televisados cuando Juan Manuel Moreno, elegido hace un año, ha conseguido presentarse como un líder ante los suyos. El candidato ha estado muy arropado en todo momento por la dirección nacional del PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, para intentar retener al millón y medio de votantes que les apoyaron hace tres años y evitar las fugas a formaciones como Ciudadanos. En aras de tal objetivo, Rajoy y sus ministros hasta llegaron a prometer la creación de un millón de empleos y abundaron en la tesis de que son el único partido que no pactará con el PSOE y supondrá un cambio real de gobierno en Andalucía.

Pero los resultados servirán sobre todo para calibrar a Podemos y Ciudadanos. El partido de Pablo Iglesias no tiene tanta implantación en Andalucía y todo apunta a que obtendrá una importante presencia parlamentaria gracias al apoyo de las grandes ciudades, pero no será decisivo para gobernar. Todos los dirigentes nacionales han acudido a Andalucía en algún momento para apoyar a la candidata Teresa Rodríguez, que cerró ayer campaña en un multitudinario acto.

La formación de Albert Rivera despunta a costa del PP pese a tener un candidato desconocido, Juan Marín, al que las encuestas auguran que será decisivo para la estabilidad del gobierno con una decena de escaños. Rivera, con el ojo puesto en las municipales de mayo, se deja querer y dice que no entrarán en un gobierno como comparsa ni se dejará comprar con «sillones ni paguitas».

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