Sánchez y Díaz dan por imposible un entendimiento entre ambos
Hay quien aboga por la mediación de González, Zapatero o Rubalcaba.

La líder andaluza, Susana Díaz.
No hay nada que hacer. La relación entre Pedro Sánchez y Susana Díaz no tiene arreglo. Lo dicen ambas partes, según confirman en sus entornos más próximos. De cara a la galería, el cese de hostilidades por parte de la presidenta de la Junta de Andalucía quizá se mantenga hasta el 24 de mayo para no perjudicar las perspectivas electorales de los candidatos del PSOE en los comicios que celebran trece comunidades autónomas y los municipios de toda España, pero la líder de la más poderosa federación socialista, reforzada por los resultados de las andaluzas del 22 de marzo, ya ha dejado claro a los suyos que considera la situación «irreconducible». Si mantendrán, sin embargo, un cauce de diálogo interno.
En el partido hay quien no tira la toalla. Algunos veteranos andaluces, como el ex presidente del partido y predecesor de Susana Díaz Manuel Chaves o el ex consejero y ex secretario de Organización de los socialistas andaluces Luis Pizarro, llevan tiempo defendiendo en algunos círculos la necesidad de una mediación al más alto nivel para evitar que el desencuentro perjudique la imagen y el proyecto político del PSOE. Creen que sería buena la implicación de Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero o Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero tampoco parece que tal cosa vaya a producirse.
A pesar de que hace apenas un mes, antes del Debate sobre el estado de la Nación, Sánchez se entrevistó con los tres ex secretarios generales, uno detrás de otro, su relación con Zapatero sigue sin ser excelente. No se ha recompuesto tras el encontronazo del pasado otoño a cuenta de la reforma del artículo 135 de la Constitución y la famosa cena secreta con Pablo Iglesias en casa de José Bono.
El caso de Alfredo Pérez Rubalcaba es distinto. Aunque aún mantiene cierta distancia con el día a día del partido, ha recuperado la interlocución con su sustituto. Pedro Sánchez le ha pedido asesoramiento ante algunos retos recientes. Sin embargo, la relación del anterior secretario general del PSOE con Susana Díaz sigue sin ser fluida.
Muchos creen, pues, que sólo González podría tratar de romper el hielo. Quizá le convenzan, pero quienes más lo conocen ven poco probable que realmente tenga «interés» en hacerlo.
En la dirección federal, pese a todo, descartan prácticamente por completo que Díaz se presente a las primarias del 26 de julio o que impulse otra candidatura.