El PSOE fulmina a López Aguilar ante la acusación de maltrato a su ex esposa
La Fiscalía aprecia indicios de que cometió «uno o varios delitos de violencia de género».

El ex ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar.
La dirección del PSOE admite que corre el riesgo de ser injusta, pero decidió ser ejemplar con Juan Fernando López Aguilar, otrora uno de los hombres fuertes del partido. Acordó la suspensión cautelar de militancia y la expulsión del grupo socialista en el Parlamento Europeo ante la acusación de malos tratos a su ex esposa por la que tendrá que declarar ante el Tribunal Supremo dada su condición de aforado al ser eurodiputado.
López Aguilar fue, como ministro de Justicia entre 2004 y 2007, uno de los padres de la ley de violencia de género, la primera norma legal aprobada en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La ley tiene una particularidad penal defendida a capa y espada en su momento por López Aguilar contra los criterios de numerosos juristas y reputados penalistas y es que revierte la carga de la prueba y el denunciado por malos tratos debe demostrar su inocencia porque la acusación tiene presunción de veracidad. Ahora se ha convertido en víctima de su doctrina y tiene que demostrar que la acusación de su ex esposa, arropada por los testimonios de sus hermanas y los hijos menores de la pareja, es falsa. Hasta entonces, estará acusado de maltrato, y si el Supremo admite la causa y llama a declarar al ex ministro, como todo parece apuntar, estará imputado por violencia de género y deberá responder en el juicio correspondiente.
La Fiscalía de Las Palmas considera que hay indicios de malos tratos de López Aguilar a su ex pareja Natalia de la Nuez y de «la presunta comisión de uno o varios delitos relativos a la violencia de género y en el ámbito familiar». La juez, ante este planteamiento, se inhibió a favor del Supremo por el aforamiento del eurodiputado socialista. El alto tribunal decidirá en los próximos días si admite la causa y cita a declarar como imputado al ex ministro.
La historia viene de lejos y hubo una primera denuncia de Natalia de la Nuez que se archivó porque la mujer se retractó. El 10 de enero pasado uno de los hijos de la mujer presentó otra denuncia por malos tratos, pero fue retirada porque las lesiones eran fruto de un accidente doméstico en el ojo. Hasta que el pasado 27 de marzo la policía interrogó a los vecinos a raíz de un pequeño incendio en el domicilio de De la Nuez, y los agentes recogieron testimonios de malos tratos y trasladó esa información al juzgado de violencia de género de Las Palmas, que este lunes celebró un juicio rápido. La mujer no se echó atrás esta vez, confirmó los episodios de violencia y contó con el respaldo de las declaraciones de sus dos hermanas y sus dos hijos de un anterior matrimonio. La juez María Auxiliadora Díaz remitió la causa al Supremo.
López Aguilar calificó de «absolutamente falsas» las acusaciones de su ex pareja, aunque aún no están divorciados. «Me golpean donde más me duele», se lamentó el ministro, que atribuyó la actitud de su ex compañera a que sufre «un trastorno emocional muy, muy profundo», según declaró al diario La Provincia de la capital grancanaria.
Sus palabras y explicaciones, sin embargo, no impidieron que la comisión de garantías del PSOE acordase su suspensión cautelar de militancia, una decisión que el propio López Aguilar había solicitado a su partido, y la expulsión del grupo socialista en el Parlamento Europeo. «Hemos tardado menos de 16 horas», se ufanó el portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando. El PSOE ha tomado la decisión de que es preferible pecar por injusticia que mantener en sus filas a personas imputadas, sobre todo si es por casos de corrupción o de violencia de género. «Queremos ser muy ejemplares», apostilló Hernando.