Detienen a Rodrigo Rato acusado de blanqueo, fraude y alzamiento de bienes
El ex vicepresidente del Gobierno queda libre tras el registro de su domicilio y oficina.

El ex vicepresidente del Gobierno sale de su domicilio escoltado por agentes de Aduanas.
La Fiscalía acusó ayer a Rodrigo Rato de los delitos de blanqueo de capitales, fraude fiscal y alzamiento de bienes. Unas imputaciones que provocaron el registro por parte de funcionarios de la Agencia Tributaria del domicilio del ex vicepresidente del Gobierno durante más de tres horas. Pasadas las ocho de la tarde el también ex presidente de Bankia, con rostro serio y visiblemente cansado, abandonó su vivienda y fue introducido en un coche policial para continuar con las actuaciones en su despacho, situado en las calles aledañas. Finalizados estos registros la Fiscalía solicitó que el ex vicepresidente recuperara la libertad de movimiento sin tener que pasar a disposición judicial.
La salida de su domicilio puso fin a un registro que comenzó sobre las 16.30 horas, cuando se personaron en la vivienda situada en el madrileño barrio de Salamanca varios Agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera, dependientes de la Agencia Tributaria, para iniciar la búsqueda de documentación sobre su patrimonio. Así, durante horas estos agentes (que actúan como Policía Judicial) entraron y salieron del domicilio de Rato separados de la atenta mirada de periodistas, vecinos y curiosos por un despliegue policial de dos furgones y una quincena de agentes de la Unidad de Intervención Policía (UIP). Durante estos registros, los funcionarios intervinieron distintos documentos y soportes que no trascendieron.
La situación jurídica de Rato generó cierta confusión a lo largo de la tarde. De un lado, fuentes judiciales apuntaron que el propio magistrado había ordenado su detención de forma preventiva para que asistiera a los registros junto a la policía. De hecho, también su abogado estuvo presente. Sin embargo, la Fiscalía de Madrid no había solicitado tal medida e incluso pidió posteriormente que recuperara su libertad de movimientos tras pasar varias horas retenido. Fuentes jurídicas explicaron a este respecto que no estaba claro que el juez hubiera llegado a dictar una orden formal de detención o solamente ordenara a los agentes que el ex político les acompañara mientras revisaban sus domicilios.
Una operación ordenada por el juzgado de Instrucción número 35 de Madrid y que se desencadenó tras una denuncia presentada por la Fiscalía de la capital contra el ex director gerente del FMI «y otras personas», presumiblemente de su entorno personal y/o profesional que le hubieran ayudado en las irregularidades. Sin embargo, la actuación viene motivada por la información remitida por la Agencia Tributaria a la Fiscalía. El magistrado Enrique de la Hoz, que ayer se encontraba en funciones de guardia, también decretó el secreto de las actuaciones.
La operación se produce debido a las «disconformidades surgidas entre los datos facilitados por Rodrigo Rato y posteriores comprobaciones de Hacienda sobre sus bienes», según fuentes judiciales. Esto provocó que la Fiscalía presentase el martes una denuncia para la «inmediata entrada y registro» del domicilio del también ex presidente de Bankia. De esta forma, lo que hasta ese momento era una investigación administrativa de Hacienda dio un salto cualitativo fundamental al judicializarse con la acusación de varios delitos.
Y es que los registros se producen 48 horas después de que trascendiera que Rato era investigado por el Servicio Ejecutivo de Prevención y Blanqueo de Capitales (Sepblac) por un presunto blanqueo de capitales tras acogerse a la amnistía fiscal aprobada por el Gobierno en 2012.
Confianza y colaboración
Pasada la medianoche el ex vicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, aseguraba que tiene «confianza en la Justicia» y que ha «colaborado activamente» con los funcionarios de Aduanas.
«Estoy en mi casa, con mi familia y en libertad», añadió el ex ministro de Economía nada más quedar libre por orden del juez de Instrucción número 35 de Madrid.
La Fiscalía de Madrid había pedido la puesta en libertad de Rodrigo Rato una vez concluyeran los registros, que culminaron en su despacho pasada la medianoche, cuando los funcionarios abandonaron el lugar con una veintena de cajas con todo tipo de documentación, alguna reciente y otra que data de hace más de 15 años, según han informado fuentes de la investigación.