El presidente, flexible con las compatibilidades de los diputados
El presidente del Gobierno se sumó ayer a la polémica que monopoliza desde el jueves pasado las conversaciones en el Congreso. Los casos del ex ministro de Defensa, Federico Trillo, y el portavoz económico del PP en la cámara baja, Vicente Martínez Pujalte, han despertado el debate sobre si los diputados deben o no poder compaginar el ejercicio de la representación parlamentaria con el propio de sus profesiones anteriores. Ambos cobraron ingentes cantidades por asesorar a una empresa especializada en obra pública. Mariano Rajoy llama a no hacer «demagogia» y advierte sobre el riesgo de marcar excesivas incompatibilidades a sus señorías.
Lo dijo el portavoz de los populares en el Congreso, Rafael Hernando, y en el partido se llevaron las manos a la cabeza, por no ser el momento de plantear una flexibilización de las condiciones impuestas a los parlamentarios. Pero tanto la vicepresidenta como el jefe del Ejecutivo han abierto la misma reflexión, la de que la política no se lleve por delante la carrera profesional.
El Gobierno aprobó el Estatuto del Alto Cargo que impone la dedicación exclusiva en los más elevados escalafones de la Administración. Pero, según lo expone el propio Rajoy, las Cortes son diferentes. «Corremos el riesgo de que sólo se dedique a la política alguien con unos recursos ilimitados o, más bien, pocos recursos; conviene que el Parlamento sea representativo de lo que es el conjunto de la nación», reflexionó.