Díaz se irrita y tacha de «ridículo» el ‘no’ de la oposición a su investidura
El próximo jueves el Parlamento andaluz celebrará una tercera votación.

La presidenta en funciones de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, atiende a los periodistas tras el rechazo a su investidura en la segunda votación.
El rechazo a la investidura de la socialista Susana Díaz como presidenta de la Junta de Andalucía va camino de enquistarse. PP, Ciudadanos, Podemos e IU reiteraron ayer, en la segunda votación de la asamblea, su negativa a facilitar que la dirigente socialista pueda formar gobierno con el argumento de que carece de credibilidad a la hora de alcanzar acuerdos y todo apunta a que nada cambiará de aquí al día 14, cuando está prevista la tercera votación. Díaz no ocultó su enfado, acusó al resto de fuerzas de anteponer el interés partidista al general y bramó contra todos: «Esta situación es absurda -dijo- y empieza a rozar el ridículo».
Las cosas se le han torcido considerablemente a la secretaria general del PSOE andaluz, que arrancó la semana convencida de poder acabarla como presidente, gracias a la abstención de Ciudadanos y Podemos, y la cierra con toda la cámara en contra y la sensación de que las cosas no se resolverán hasta después de las autonómicas y municipales del día 24.
Aún así, Díaz no dirigió sus dardos solo, ni siquiera principalmente, contra las dos fuerzas emergentes a las que fiaba su nuevo ascenso a la Junta, sino que cargó las tintas contra el Partido Popular y muy directamente contra Mariano Rajoy. «Va de adalid de la responsabilidad y de la estabilidad en España, y se presenta aquí en el arranque de las elecciones municipales a decir que el camino es bloquear, boicotear y frenar que Andalucía tenga un gobierno», recriminó.
La líder socialista llegó a comparar la situación con el bloqueo de algunos partidos al referendo autonómico andaluz de 1980, y apuntó a la pretensión de utilizar el gobierno andaluz como moneda de cambio en otros territorios como motivo real del ‘no’. «Los andaluces -se quejó- no pueden esperar a los intereses partidistas de si tienen un concejal más o menos en Burgos».
A Ciudadanos y Podemos, aún así, también les lanzó una advertencia que, probablemente, caiga en saco roto. «Le están mandando un mensaje al electorado de que ese voto no es útil -pataleó-, que no aporta nada nuevo y que se comportan como la vieja política».
El resto de fuerzas no se arredró. Todas coinciden en que el problema está en que Díaz ha pretendido que le dejen el camino expedito sin poner prácticamente nada concreto de su parte. «O deja de ser una estatua de sal y se sienta a negociar, de una vez por todas, con todos, o la próxima semana será de nuevo un fracaso anunciado», resumió el líder del PP, Juan Manuel Moreno.
Además, el grueso de partidos rechazó que Díaz pretenda endosarles la responsabilidad de algo que, dicen, labró ella misma cuando decidió adelantar las elecciones por «intereses personales y partidistas». «Esta es la situación de mayor inestabilidad política que vive Andalucía en los últimos treinta años», reprochó Moreno.