Diario de León

LA TRASTIENDA ELECTORAL

«El voto aquí se pide puerta a puerta»

En Riello viven ajenos al estrés electoral porque «ya nos conocemos todos».

Dos vecinos de La Omañuela, en Riello.

Dos vecinos de La Omañuela, en Riello.

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S. GALLO | LEÓN
León

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Riello presume, o no, de ser el municipio de todo el país con un mayor número de pedanías, un total de 37 a las que se suman otros tres núcleos de población. La vorágine electoral apenas se nota en este municipio de Omaña, donde la naturaleza, tradiciones y costumbres mantienen su carácter predominante.

La Omañuela es una de esas pedanías. Los primeros pasos por sus escasas calles permiten una charla con dos vecinos de los apenas cinco que viven allí durante el invierno, viendo pasar a los coches que se acercan hasta el río. «Ahora vienen muchos, y menudos coches», comentan entre sí, al tiempo que hablan del ganado, los frutales o el monte, que empieza a teñirse de un espectacular colorido en esta época del año, pero el panorama político no aparece en ningún momento en la conversación.

Preguntados sobre las elecciones sonríen, se miran y aclaran que en un entorno como este «no hay elecciones, nos conocemos todos y no hay mítines ni nada de eso». El voto en estos enclaves se pide «puerta a puerta o cuando te encuentras por la calle».

El proceso es mucho más sencillo, el debate es similar durante todo el año y se concentra en los problemas habituales de la zona, comunes para la mayoría de vecinos, independientemente de los aspectos más personales y particulares. Pero la implicación es elevada, y así en las últimas municipales la participación superó el 78 por ciento. Pese a su particularidad, en Riello se mantiene la preocupación por la despoblación, cada vez más acuciante, sobre todo en un municipio en el que las entidades se encuentran muy dispersas.

«Da gusto ver los pueblos los fines de semana y los puentes a medida que llega el buen tiempo», reconoce un vecino en un bar de Riello. Relata cómo se intentan adaptar a las circunstancias. De hecho, hay pueblos en los que «el más joven a lo mejor tiene 80 años», explica el alcalde, Manuel Rodríguez (PP), que sin embargo, si de algo pueden presumir, es de ser «una gran familia», aunque lamenta que sea «ya pequeña»: «Imagina si tuviéramos los 700 habitantes en un núcleo solo, imagina los servicios que tendríamos».

La población en esta zona llega a multiplicarse incluso por cinco durante los meses de verano. También los fines de semana, a partir de primavera, son la excusa perfecta para el incremento puntual de visitantes que llegan hipnotizados por el atractivo medioambiental de la zona y en busca de tranquilidad. «Aquí hay mucho de eso», dice orgulloso un vecino. «Somos muchos pueblos, pero cada vez menos gente», añade otro habitante que se encuentra a su lado y que puntualiza que «se vive muy tranquilo».

Es precisamente este crecimiento lo que hace que los servicios en algunas épocas del año tengan que incrementarse, aunque durante todo el año la gestión requiere que se mantenga la luz, la limpieza de los cementerios, mantener los 40 kilómetros de carreteras ante adversidades como las nevadas, una gestión que necesita la implicación y colaboración de todos para que nadie quede aislado.

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