Fernández Díaz cree que es «irresponsable» acusar a la policía del chivatazo
El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, insiste en que es falso que agentes de la Policía Nacional avisaran a los miembros de una célula yihadista que estaban siendo investigados por los Mossos d’Esquadra. El titular de Interior cargó ayer de nuevo contra la policía autonómica catalana por la denuncia presentada en la Audiencia Nacional contra las fuerzas de seguridad españolas. «Acusar a la Policía Nacional de revelación de secretos o de colaboración con organización terrorista no le cabe en la cabeza a ninguna persona que tenga un mínimo de responsabilidad», afirmó en el municipio barcelonés de Mataró.
La lucha antiterrorista es «política de Estado», señaló el ministro, y advirtió a la Generalitat de que las acusaciones que ha vertido contra la Policía Nacional son «gravísimas» y que tendrá que «disculparse» si la Audiencia Nacional archiva -ya lo hizo en un primer momento- los nuevos indicios presentados por los Mossos.
Declaración
El asunto, en cualquier caso, cada vez se torna más turbio. Este lunes trascendieron las declaraciones del colaborador de la Policía Nacional que habría dado el aviso a los terroristas. Este hombre, musulmán converso, reconoció en una entrevista en El Periódico de Cataluña los hechos y relató que se reunió con dos agentes de la Policía Nacional, que le pidieron que hablara con los miembros de la presunta célula terrorista y les trasladara que «si seguían con estas ideas iban a tener problemas» porque la «policía les estaba investigando». «Me dijeron que los Mossos investigaban a los extremistas y que los persuadiera antes de que hubiera detenciones», añadió. El colaborador policial cree que ha sido utilizado por la Policía Nacional y que lo que subyace en este episodio es una «guerra política» entre el Gobierno central y el autonómico.
Según TV-3, Policía Nacional y Mossos seguían al mismo grupo yihadista que fue desarticulado el mes pasado en Barcelona preparado para atentar en la capital catalana y que ambos cuerpos habrían pactado que fuera la policía catalana la que continuara la investigación.