Silván se citará esta semana con el resto de partidos para «hablar»
Pese a la línea trazada por Ciudadanos, que de inicio saque de la lista a Javier García-Prieto, el candidato del PP Antonio Silván sabe que la única opción de que no sea alcalde pasa por un apoyo tripartito a Diez muy difícil de alcanzar. Este convencimiento, junto con la defensa de que su concejal electo «no está imputado» tras haberse valido del aforamiento como procurador autonómico para anular el auto de citación para declarar, hace que el candidato del PP se marque por ahora las negociaciones con tranquilidad. «De aquí al día 13 de junio que sea la toma de posesión de la corporación tenemos tiempo», concedió ayer, aunque avanzó que «a lo largo de esta semana» empezará a tomar contacto con el resto de partidos que han sacado representación.
Silván mantiene que va a «hablar con todos, incluido el PSOE», aunque avisa que esto no implica que vaya a ofrecerles sin exclusión un acuerdo de gobierno o pactos puntuales para que le apoyen en la investidura. «Voy a reunirme con todos, no a ofrecer. Lo primero que hay que hacer es hablar para saber dónde están las cosas en cada uno de los casos», recalcó, sin querer entrar en posibilidades de pactos concretos con ninguna de las fuerzas políticas que se han ganado entrar en el arco municipal. «Ya dijimos que había dos días de reflexión: el sábado antes de votar y el lunes después de votar. Mañana será otro día», apuntó.
A pesar de esta tranquilidad y la reclamación lanzada con apoyo de la dirección del PP leonés de que debe ser el partido más votado quien gobierne, Silván cuenta con que la bajada de 15 a 10 concejales no sólo es un varapalo político, sino que le obligará si alcanza la Alcaldía a tener que someterse a acuerdos puntuales continuos. «En mi ADN está el diálogo y el entendimiento», invitó horas después de conocer los resultados como muestra de su disposición para dar estabilidad a la administración municipal. Un entendimiento que en sus 12 años como consejero de Fomento de la Junta no necesitó como obligación para gobernar.