El PSOE debate si Podemos debe ser su compañero de viaje a La Moncloa
Los socialistas andaluces temen que se merme la posición de fuerza política con vocación mayoritaria.
Pedro Sánchez se enfrenta hoy a un Comité Federal mucho más tranquilo de lo que habría cabido esperar hace unos meses, especialmente en lo que a la consolidación de su liderazgo se refiere. Apenas nadie duda ya de que será el candidato único a las primarias abiertas cuyas bases reguladoras debe aprobar ahora el principal órgano del partido entre congresos, pero eso no quiere decir que no vaya a haber debate interno porque, de hecho, ya lo hay en torno a una cuestión clave: si la dirección del partido hace bien en trasladar la idea de que quiere hacer de Podemos su compañero de viaje para llegar a La Moncloa.
La discusión lleva abierta varios días, pero ayer, víspera del encuentro entre los notables del partido, cobró más fuerza después de que el secretario de Acción Política de la formación dijera en la radio pública que si en las próximas generales los socialistas y el partido de Pablo Iglesias suman podrían llegar a un acuerdo para desplazar al PP, aunque este sea la fuerza más votada. La reacción de los socialistas andaluces no se hizo esperar.
«Tenemos que gestionar esta situación tan complicada en la política de una manera sosegada, con mucha calma, sin anticipar escenarios y aspirando en todo momento -reclamó alarmado el portavoz en la cámara regional, Mario Jiménez- a que el proyecto del PSOE lidere una amplia mayoría de los ciudadanos sin necesidad de ninguna compañía ni planteamiento compartido con nadie».
Susana Díaz ya había dejado claro en varias comparecencias públicas -la última, la que siguió a su entrevista de este jueves con Pedro Sánchez, dentro de la ronda de contactos para hablar del escenario postelectoral- que no comparte la estrategia de veto a cualquier diálogo con el PP marcada por el secretario general. Entre otras cosas, dicen fuentes socialistas, porque aunque efectivamente no se vaya a llegar a pactos con ellos, negar la mínima interlocución convierte al PSOE automáticamente en rehén de Podemos.