Rajoy abronca a Sánchez por echarse en brazos de Podemos y aislar al PP
Muy molesto afirma que el líder socialista es «un antidemócrata sectario» .

El primer ministro marroquí, Benkiran, y Rajoy.
Mariano Rajoy leyó la cartilla de arriba abajo a Pedro Sánchez por echarse en brazos de Podemos para desalojar al PP de los gobiernos autonómicos y municipales. Apenas dos días después de compartir mesa y mantel en La Moncloa, el presidente del Gobierno lanzó contra el líder de la oposición la mayor andanada que se le recuerda por la operación de aislamiento institucional contra los populares que ha llegado al punto de «darle el poder» a fuerzas de «extrema izquierda». Esa operación, dijo, es un «tremendo error» que pagarán «muy caro» no solo los socialistas sino todos los ciudadanos.
En La Moncloa reina el malestar con Pedro Sánchez desde que el pasado miércoles el secretario general del PSOE planteara una enmienda a la totalidad de la gestión económica y política de Rajoy. Lo hizo minutos antes de atender una invitación del presidente del Gobierno para comer en su casa. «Un gesto de pésimo gusto y mala educación», apuntaba un colaborador presidencial. A diferencia de otras ocasiones, no hubo el habitual comunicado sobre la cordialidad de la charla y Rajoy dejó claro ayer que aquella conversación debió ser cualquier cosa menos afable.
El presidente del Gobierno aprovechó una comparecencia conjunta con el primer ministro marroquí Abdelilah Benkiran para acusar de «sectarismo» al secretario general del PSOE por buscar «la exclusión» del PP de todos las instituciones pese a ser el partido más votado en España. Con ese comportamiento, añadió, los socialistas han perdido «la centralidad política» y su líder ha demostrado tener una visión de la política «profundamente antidemocrática» e impropia de un dirigente político «del siglo XXI».
No es que al presidente se le calentara ayer la boca, llevaba escrita su intervención, es que está muy molesto con Sánchez. Además unas horas antes había recibido la noticia de que Valencia tendrá alcalde de Compromís, una fuerza de «izquierda radical» en el mapa ideológico de Rajoy, después de alcanzar un acuerdo con los socialistas y Valencia en Comú, la candidatura que impulsa Podemos. La tercera ciudad española, por tanto, tendrá, al igual que Madrid y Barcelona, un regidor de la izquierda alternativa. «No me gustan nada los pactos municipales que estoy viendo» porque son pactos hasta «pentapartitos» y la experiencia ha demostrado que no funcionan y aportan «inestabilidad».
El presidente del Gobierno también se quejó de la «incongruencia» de su adversario porque por una parte alienta las alianzas de todos contra el PP y al mismo tiempo reclama a su partido apoyo para la investidura de Susana Díaz al frente de la Junta de Andalucía.
El enfado, alegó, no es solo por el ‘cordón sanitario’ que, a su juicio, se ha establecido en torno al PP, es porque está preocupado por el futuro de España. Lo que «está en juego -advirtió- es que siga el crecimiento», y eso solo se logrará, aseguró, con el mantenimiento de sus políticas económicas. En cambio, vaticinó, un retorno a los esquemas socialistas significará «volver atrás», a los tiempos de la crisis.
Pero Rajoy no fue el único enfadado en La Moncloa con Sánchez. La vicepresidenta señaló tras el Consejo de Ministros que el Gobierno está «muy preocupado» por la posición «cada vez más escorada» hacia los planteamientos de «la izquierda radical» del secretario general del PSOE. Soraya Sáenz de Santamaría pidió «una reflexión» al principal partido de la oposición para definirse con claridad si su apuesta es por la recuperación económica impulsada por el Gobierno o quiere caminar por los «derroteros» que llevan a la «inestabilidad y la incertidumbre».