Sánchez se blinda como único candidato del PSOE a La Moncloa
Zapatero trató de convencer sin éxito a Madina para que compitiera.

Pedro Sánchez en un acto de su partido que tuvo lugar ayer en Alcalá de Henares.
Pedro Sánchez puede, ahora sí, respirar tranquilo en lo que a batallas internas se refiere. Al menos, hasta que pasen las elecciones generales. El líder del PSOE será proclamado el domingo candidato a la presidencia del Gobierno ante la ausencia de rivales dignos de tal nombre. No habrá pues necesidad de celebrar las prometidas e innovadoras primarias abiertas a la ciudadanía el 26 de julio.
Apenas cuatro militantes desconocidos -el sevillano Sergio Cebolla de Ávila, el tinerfeño Pedro Antonio Ibáñez, el granadino Manuel Pérez García y Manuel Castro, cuya afiliación no consta- habían dado un paso al frente después de que el Comité Federal del pasado 29 de mayo ratificara el calendario de primarias. Y, como era de prever, ninguno de ellos alcanzó los 9.700 avales necesarios (un 5% de la militancia socialista) para entrar en la carrera. Es más, lograron, por este orden, 156, 22, nueve y un avales, frente a los 27.249 del secretario general.
El plazo de presentación acabó ayer y ahora se abre un periodo de cinco días para apelaciones. Pero no habrá problemas, como no los ha habido hasta ahora pese al enorme ruido interno que surgió a los escasos tres meses de que Pedro Sánchez fuera elegido en el congreso extraordinario del pasado julio, cuando la que había sido su principal valedora, Susana Díaz, comenzó a marcar distancias. Durante varias semanas, en el invierno e incluso en la primavera, la posibilidad de que apareciera una alternativa impulsada por barones afines a la presidenta andaluza como el madrileño Tomás Gómez (luego defenestrado), el valenciano Ximo Puig, el castellano-manchego Emiliano-García Page o el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el ex vicesecretario general del PSOE José Blanco fue tomando forma. Y luego se desinfló.
Las cosas parecían ya claras a favor de Sánchez tras las elecciones del pasado 24 de mayo. Y no porque los socialistas obtuvieran un resultado excelente, sino porque el desacalabro del PP abrió juego a más de media docena de aspirantes autonómicos del PSOE para intentar cerrar acuerdos de gobierno en minoría o con mayorías simples. En semejante contexto, no había apenas dirigente dispuesto a dedicar recursos y esfuerzos a una guerra incierta de la que poco beneficio colectivo podrían sacar.
No todos, sin embargo, tiraron la toalla tan rápidamente. Según fuentes de su entorno, José Luis Rodríguez Zapatero trató de convener hasta el último momento a Eduardo Madina para que diera un paso al frente, pero el diputado vizcaino, que ya prometió no «dar la lata» tras ser derrotado en la carrera por la secretaría general del pasado verano, se negó a hacerlo. Madina ha recompuesto su maltrecha relación con Sánchez a lo largo de este año, pero siempre dijo que probablemente esta sería su última legislatura. En todo caso, él niega que el ex jefe del Ejecutivo intentara empujarle a nada.