«Le vi en Mieres; me dijo que iba a Francia»

Piedad González vio por última vez a su hermano Teo en Mieres: «Me dijo que se iba a Francia». La familia también había huido del pueblo minero tras el bombardeo de las tropas franquistas: «Yo era una cría, no sabía lo que era un avión y cuando empezaron a decir que iban a bombardear Santa Lucía, mi madre fue a la cooperativa y mi padre a ver por el pueblo. Hacía un día de sol que pa qué. Me dijeron: Quédate ahí con los niños... De repente, vi algo en el cielo y grité: Qué viene un avión, que viene un avión. ¡Que es un moscón!, dijo alguien. Nada más pasar el tejado de nuestra casa cayó una bomba. A un señor le cortó una pierna, se llamaba Tejedor. Mi padre fue a buscarme y lo encontró. Lo metió en un arca de trigo. Ese día fuimos a la estación y marchamos a Busdongo, donde estuvimos ocho días durimiendo en el suelo. Luego fuimos a Pola de Lena y después de terminar la guerra bajamos a San Andrés del Rabanedo... Estuvimos metidos en San Marcos hasta que nos sacó el presidente del pueblo».
La familia vivía su propio calvario en España, mientras Teodoro era confinado en un campo de internamiento, destinado después a un batallón de trabajadores y apresado y asesinado por los nazis cuando luchaba con el maquis francés contra los invasores.