Rajoy vincula el riesgo de corralito en España a una alianza de PSOE y Podemos
El adelanto de los Presupuestos busca señalar la senda económica al próximo Ejecutivo.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante una de sus intervenciones ayer.
La dirección nacional del PP y su presidente han activado ya todos los resortes para impedir que la noche de las elecciones generales a PSOE y Podemos les salgan las cuentas y consigan desalojar a Mariano Rajoy de La Moncloa. En un ensayo de la estrategia electoral, que está por definir, hace semanas que la cúpula de la formación sube los decibelios de los mensajes de alerta ante la posibilidad de un cambio en el Gobierno. En este escenario, y aunque algunos populares dudan de su eficacia, el partido se ha servido del ejemplo de lo que está ocurriendo en Grecia desde la llegada de Syriza al poder para esbozar el futuro que aguarda a España si los socialistas se alían con fuerzas como la de Pablo Iglesias, como han hecho tras las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo. Un futuro en el que el corralito, como advertía ayer Rajoy, limite también la capacidad de los españoles para disponer de su dinero en los bancos.
«Yo no voy a entrar en si es buena o mala la coalición del PSOE y Podemos, lo único que digo es que hace cinco meses Grecia iba a crecer casi el 3% este año y ahora resulta que está en crecimiento negativo, y hace cinco o seis meses no había corralito», dejó caer el jefe del Ejecutivo en la rueda de prensa en La Moncloa tras su reunión con el presidente de Perú, Ollanta Humala.
Tanto en el Gobierno como en el PP se defienden. «Este no es el discurso del miedo, es la cruda realidad», protestaba ayer un dirigente nacional. «Quien intente desde España retorcer unas palabras para decir que estamos en el discurso del miedo, se equivoca, porque ese discurso es de aquellos que están llevando a su población al corralito», incidía el vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, tras advertir el día anterior de una «ola de atracos y violencia inusitada» en Grecia. Una percepción que asegura haber extraído de informaciones periodísticas.
El Gobierno ha preferido incluso no respetar los tiempos habituales y ha apostado por acelerar la tramitación de las cuentas de 2016, que según las estimaciones de Hacienda se presentarán en el Congreso la primera semana de agosto y quedarán aprobadas a finales de octubre. Es decir, antes de las elecciones generales. Rajoy minimiza así el riesgo de necesitar a nuevos socios desconocidos, como Podemos o Ciudadanos, para sacar adelante los Presupuestos en caso de lograr la reválida para otros cuatro años. Y si él dejara de ser el inquilino de La Moncloa, los recién llegados tendrían la senda marcada.