El PP no ve escándalo alguno en que el ministro del Interior reciba a Rato
Los populares minimizan el caso en un intento de acabar con el desgaste del Gobierno.
Mariano Rajoy quiere poner fin de inmediato al desgaste político inesperado que le está suponiendo al Gobierno y al PP la revelación de que el ministro del Interior recibió el pasado 29 de julio en su despacho al ex vicepresidente del Gobierno de José María Aznar y actual imputado en los casos Bankia y de las tarjetas ‘black’, Rodrigo Rato, con el que conversó durante una hora.
El líder del PP ha dado orden a la cúpula del partido de que se ponga manos a la obra para que tras la comparecencia de Jorge Fernández para explicar el encuentro, el viernes en el Congreso, este asunto, que le tiene especialmente irritado, quede zanjado para siempre. Que el Ejecutivo y las siglas dejen de estar de nuevo vinculadas cada día en los medios de comunicación a un ex alto dirigente popular investigado por corrupción y capitalismo de amiguetes en puertas de unas trascendentales elecciones en Cataluña y justo cuando el PP, por primera vez en cuatro años, comenzaba a levantar cabeza de cara a las generales.
Argumentario
Los principales responsables de la cúpula popular en estos días estivales, el vicesecretario Javier Arenas y el portavoz parlamentario, Rafael Hernando, comenzaron ayer a desgranar en varias entrevistas el argumentario con que combatirán el viernes los ataques unánimes del resto de partidos. En esencia, defenderán que «no se trata de ningún escándalo», simplemente de un encuentro entre viejos amigos sin trascendencia política ni legal, y que el problema es que la oposición «se está excediendo», exagerando y haciendo teatro con el objetivo de sacar del asunto beneficio electoral.
Tanto ímpetu pusieron en minimizar lo ocurrido en el despacho oficial del ministro del Interior que Hernando aseguro en La Sexta que no tendría problema alguno en mantener un encuentro con el ex director gerente del FMI si él se lo pidiera, porque son viejos conocidos y porque lo importante es que si la reunión se produce se haga «con transparencia», como ocurrió en el caso de Fernández Díaz. El portavoz parlamentario, sin embargo, no tuvo en cuenta en su comparación que el ministro nunca incluyó el encuentro en su agenda oficial, que no informó de su existencia hasta que la noticia ya había sido publicada, y que el propio Rajoy tuvo que obligarle el martes a acudir a dar explicaciones al Congreso, porque el titular de Interior no veía razón para hacerlo.
Arenas, que fue quien pese al enfado del presidente del Gobierno aseguró que no ve el escándalo político por ningún lado, señaló, con idéntica intención que Hernando, que él no ha recibido a Rodrigo Rato en su despacho directivo de la calle Génova de Madrid, pero que sí que lo felicitó en navidades porque han tenido una gran relación.