Rajoy llama al PP a ganar las elecciones para evitar la «amenaza» socialista
El presidente advierte de que la coalición entre PSOE y Podemos sería «lo peor» .

Núñez Feijóo y Rajoy saludan a los asistentes al acto de ayer en Pontevedra.
El curso político ha quedado oficialmente inaugurado. El presidente del Gobierno, fiel a la tradición desde hace nueve años, se desplazó ayer hasta el castillo de Sotomayor, en Galicia, para dar el pistoletazo de salida al último tramo de la legislatura y, en consecuencia, a la recta final para las elecciones generales que se celebrarán a finales de este 2015. Sin desvelar la fecha de la convocatoria, sin aclarar si los comicios tendrán lugar el 13 o el 20 diciembre, Mariano Rajoy calentó motores y convocó a los suyos «a ganar». A vencer las elecciones con una mayoría tan incuestionable que ahuyente los malos augurios y evite su mayor temor, que una coalición de PSOE y Podemos desbarate su labor de Gobierno.
El futuro inmediato del jefe del Ejecutivo depende de ello. De que en las urnas las cuentas cuadren y pueda mantenerse en el poder otros cuatros años. Por eso, a poco más de tres meses de conocer el resultado, Rajoy trata de movilizar a su electorado con la construcción de un único adversario, el PSOE, que representa un peligro para el país.
Los socialistas son dibujados como la «única amenaza que hay en el horizonte de la recuperación española» cuando ya «no hay razones económicas» para el retroceso, y el mensaje sobre la deriva del partido de Pedro Sánchez hacia «el extremismo y la radicalización» se repetirá sin cesar hasta el momento en el que los electores acudan a las urnas.
El presidente lo mismo censura «el desconcierto y la falta de seguridad» del principal partido de la oposición en el debate sobre el futuro de Cataluña, que su voluntad de cambiar cada una de las medidas emprendidas por los populares. Pero lo realmente reprochable, en el universo Rajoy, es la disposición de los socialistas a pactar con Podemos, «su apuesta por las coaliciones con partidos radicales y extremistas» tras los pactos postelectorales que alcanzaron en las principales ciudades españolas. «Ahora se trata de evitar que eso se vuelva a producir cuando hablamos del conjunto de España, porque lo peor que le puede ocurrir a nuestro país es esa coalición que algunos ya están preparando contra quien va a ganar las elecciones», advirtió el jefe del Ejecutivo.
El mensaje
Frente a ello, el presidente tira de cifras económicas y pide el respaldo para otro mandato en el que se continúe con las reformas y la mismas políticas que ya recogen los Presupuestos Generales del Estado. O eso, o España acaba convertida en Grecia.
Esta es la idea que tratan de transmitir desde Moncloa, la gran apuesta del PP en estas elecciones, presentarse como garante de la recuperación. Así, los últimos meses, en los que el Gobierno continuará activo, servirán para profundizar en esa imagen. «Aquí no hay tiempo de descuento, sólo hay tiempo de juego y vamos a marcar unos cuantos goles», anticipó Rajoy.
El principal reto al que se enfrentará antes de los comicios, sin embargo, son las elecciones catalanas del 27-S. El Gobierno tendrá que gestionar el día después, cuando las fuerzas independentistas, dispuestas a continuar con el órdago de la secesión, den un paso al frente. Los populares aprovecharán la coyuntura para cerrar filas en torno a la «unidad de España y la soberanía nacional». Ayer mismo, el jefe del Ejecutivo advertía al presidente de la Generalitat y sus nuevos socios. «No vamos a dejar que nadie convierta a los españoles en extranjeros en su propio país no aceptaremos un ultimátum de sí o no, no aceptaremos imposiciones para que los catalanes renuncien a lo que es suyo, que es España y Europa».