Casos policiales ‘resueltos’ con huellas ajenas
Guerra interna en la Policía Nacional de Madrid por una causa de falsificación.
«Detenidos tres rumanos. De momento tres pisos». Al teléfono móvil de la comisaria de la Policía Nacional Gloria M. le llegó este mensaje a su whatsapp el 18 de septiembre de 2014. Era del inspector jefe Javier V., responsable de la sección de Policía Judicial de la comisaría de Carabanchel, un popular distrito de Madrid donde viven 270.000 personas. Ambos, jefa y subordinado, se felicitaron por la noticia. Sin embargo, lo que parecía un nuevo arresto de una banda dedicada a robar pisos es hoy un proceso judicial con 14 agentes imputados. Se investiga la supuesta falsificación de pruebas en la Policía Científica, cuyas consecuencias en numerosos procesos judiciales ‘resueltos’ podrían verse abocados a la nulidad.
Sobre la base, el Juzgado de Instrucción número 25 de Madrid trata de dilucidar las responsabilidades penales de los autores de esta mala praxis. Ha encargado una auditoría para revisar durante los tres últimos años todos las inspecciones oculares con resultado positivo realizadas en la comisaría de Carabanchel, donde estaban asignados los agentes imputados. Sospecha que no estamos ante un caso aislado, sino ante una actividad delictiva prolongada en el tiempo.
En el fondo de esta trama está la presión y la competencia entre unidades policiales por las estadística contra la delincuencia, ese baremo que mide el progreso laboral en el cuerpo. Pero detrás de esta fachada se vislumbran viejas rencillas y cuentas pendientes en la jefatura policial madrileña. Una guerra interna que ha llegado hasta la Dirección General.
Por un lado están la ex jefa de la comisaria de Carabanchel, Gloria M. y el responsable de la Policía Judicial de esa sede, Javi V. Del otro, la Brigada Provincial de Policía Científica, con la comisaria Carmen M. al frente, y varios subordinados. En un segundo plano aparecen los dos mandamases policiales de Madrid: el jefe superior Alfonso José Fernández Díez y el encargado de la unidad operativa, Juan Manuel Calleja, quien fue relevado en abril pasado tras filtrarse en la prensa que mantuvo una reunión con el ‘cabecilla’ de la trama Gürtel Francisco Correa. Un episodio más de esta guerra interna.
Aquel 18 de septiembre, las identidades de los detenidos en el móvil de la comisaria Gloria M. eran de los ciudadanos rumanos Lazar F., Constantin A. y Aurel R., pescados in fraganti robando en la calle Coronel Valenzuela de Madrid. A su abogada, sin embargo, algo le olió mal desde el principio, ya que también les imputaba un robo sin testigo alguno, sólo con huellas, en otro domicilio.