Gobierno y PP censuran la irrupción de Aznar en vísperas de las generales
La dirección del partido cree que las palabras del ex presidente son «pura provocación».

La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.
La dirección del PP no oculta que el comunicado de José María Aznar ha sido recibido como un acto de «pura provocación». No es que el partido no esté acostumbrado a la manera de proceder del ex presidente del Gobierno, pero esta vez las críticas a la gestión de Mariano Rajoy frente al desafío independentista han despertado un malestar general en la cúpula de la formación y en el Gobierno, donde se recuerda que sólo quedan tres meses para las elecciones generales y que no es momento para las «polémicas» y el «fuego amigo» sino para remar todos juntos en una sola dirección.
La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, fue ayer de las primeras en reclamar a todos que se centren en «trabajar y construir», al tiempo que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, sugería que posicionamientos como el de Aznar se expresen en los órganos internos del partido. Por ejemplo, el Comité Ejecutivo del pasado lunes, donde sólo tomaron la palabra Rajoy, su número dos, María Dolores de Cospedal, y el candidato catalán, Xavier García Albiol.
Pero no son sólo «las formas» lo que enerva a la cúpula del PP, también «el fondo», como señaló ayer el ministro de Industria, José Manuel Soria. El portavoz del partido en el Congreso, Rafael Hernando, replicó al ex presidente que la formación «se ha dejado la piel» por plantar cara al independentismo en Cataluña, en un ambiente de «hostilidad, insultos, acosos y vejaciones».
Deslealtad
Y la vicesecretaria de Organización de los populares catalanes, Dolors Monserrat, tachó de «deslealtad absoluta» el comportamiento de Aznar, a quien recuerda que en 1996 suscribió el ‘Pacto del Majestic’ con CiU.
Un acuerdo de votos a cambio de competencias para Cataluña, que según el expresidente del PP en la comunidad Alejo Vidal-Quadras acabó por «entregar» el territorio a los nacionalistas.
Sólo la líder de la formación en Madrid, Esperanza Aguirre, quiso admitir en público su coincidencia con el diagnóstico del expresidente, que llama además a reflexionar tras haber recibido «el quinto aviso» del electorado en las urnas. Como ella, son muchos los dirigentes que en privado coinciden con el análisis del controvertido comunicado en el que Aznar alerta del fraccionamiento del espacio de centro-derecha, donde empieza a expandirse Ciudadanos. «Caminamos hacia el desastre inevitable», comentaba hoy un representante popular, preocupado por el «daño» que puede hacer Albert Rivera en la contienda electoral.