Diario de León

DENTRO DEL PRIMER AVE A LEÓN DENTRO DEL PRIMER AVE A LEÓN DENTRO DEL PRIMER AVE A LEÓN

León se pone en hora al ritmo del AVE

Rajoy se puso a los mandos del tren en el tramo de Valladolid a Palencia que terminó por marcar la llegada de la alta velocidad a la capital leonesa después de ocho años de espera.

La empresaria Esther Alcocer Koplowitz.

La empresaria Esther Alcocer Koplowitz.

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álvaro caballero | desde el ave
León

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Cuando en Madrid son las 08.30 horas en León los relojes marcan las 10.30. La capital atropella al horario. Hay una procesión de personas que van y vienen, que suben escaleras mecánicas disciplinadas para dejar paso a la derecha a quienes tienen prisa, que no se miran, que no se tocan, como si fueran parte de una colmena atareada que se orienta por el sonido de los zapatos a lo largo del vestíbulo de la estación de Chamartín. Las pantallas se atragantan con la sucesión de trenes: el media distancia a Salamanca de las 08.30, el Altaria a Murcia-Cartagena de las 09.00, el media distancia a Irún de las 09.12, el media distancia a Jaén de las 09.16, el primer AVE a León de las 09.30... Siempre hay alguien que se va cuando ya ha llegado el siguiente. El billete cuadra esta vez.

08.30

Vía 21: el primer AVE a León encuentra sitio

El AVE asoma el morro al sol de la mañana en la vía 21 cuando los primeros viajeros de la historia de la alta velocidad a León superan el control de acreditaciones y seguridad. El tren se espurria a lo largo del andén casi hasta perderse de vista, como si fuera posible empezar a andar para subirse al último vagón y descubrir por sorpresa que uno ha llegado a la parada de Segovia. A la puerta del coche 2 los fotógrafos forman, prietas las filas, el pelotón de fusilamiento que aguarda la llegada del presidente del Gobierno. Entra antes Esther Alcocer Koplovitz, presidenta de la empresa FCC, sin alarde alguno, mientras remolonean a la vera del convoy los directivos de Adif con la corbata corporativa, los responsables de las decenas de divisiones de Renfe y los políticos que aguardan un gesto cercano de su líder con el que demuestre que sabe que están allí.

Los responsables de seguridad de La Moncloa insisten en que se empiece a despejar el andén. «Vayan entrando, que luego va todo a la carrera», recomiendan, al tiempo que se cuelan para buscar su asiento Juan José Lucas y los diputados y senadores por León que aprovechan el viaje, pero que tendrán que volver sin apenas parada para atender a la sesión parlamentaria de la tarde. No les da tiempo a saludar a Rajoy, que aparece a las 09.22 horas, con paso distraído junto a la ministra de Fomento, Ana Pastor. Se frenan para el posado de las fotos, que arrecian entre el croar ronco de los disparadores de las cámaras que inmortalizar el momento histórico. Todos al tren. «Arranca el AVE destino León. Un nuevo tiempo. #VAPALEÓN», resume Rajoy en su Twitter.

09.27

Tres minutos antes del horario marcado

Con ocho años de retraso y tres minutos de adelanto parte el AVE hacia León. No va dentro José Luis Rodríguez Zapatero, que fue el primero en prometer en 2003 que la alta velocidad llegaría a la capital leonesa en 2007 y, pese a no cumplirlo, luego impulsó su desarrollo. No está porque no se le ha invitado, pese a que luego aparezca en todos los discursos institucionales de la inauguración. Por eso no se cuenta entre el pasaje cuando la azafata entona el prólogo al viaje. Por si alguien no sabía dónde iba, en los reposacabezas descansa la publicidad de la compañía ferroviaria. «Te lo ponemos más fácil / Madrid-León en 2 horas / Celebra con Renfe su nuevo servicio de / AVE Madrid-Palencia-León». Para rematar el cuadro festivo se enciende de fondo un discreto hilo musical de consulta de dentista que desaparece poco después sin que se eche para nada de menos.

Los doce vagones del convoy van llenos. «Se han vendido más billetes que asientos tiene esto», se oye entre la prensa. A más de la mitad de los medios el viaje ni siquiera les servirá más que para una pequeña nota, la foto y las imágenes del presidente que entra en el tren, baja del tren, pone una placa, sube al tren, inaugura el tramo y se vuelve a Moncloa. Los periódicos, las radios y las televisiones nacionales hacen porra sobre si el presidente del Gobierno se acercará para hacer corrillo con ellos, comentar el tema de las elecciones catalanas y, de paso, dejarle un pildorazo de vuelta a José María Aznar por sus últimas declaraciones de ‘apoyo’. No habrá suerte en todo el trayecto, ni en sus escalas: hoy no toca perfil campechano. «Ahora está en esa fase de acercamiento para contaminarnos con su punto de vista», ironiza Patricia Martín, redactora de El Periódico de Cataluña, entre el baile de las azafatas con coleta recogida y pañuelo atado al cuello con la lazada a la derecha y azafatos con camisa de manga corta que vuelan por el pasillo para repartir el desayuno. Se puede escoger pan blanco o integral, mermelada o tomate triturado con aceite, para acompañar la media docena de trozos de fruta, dos uvas, queso, membrillo, nueces y jamón que adornan la bandeja del desayuno. «Ya que es la llegada a León podían haber puesto cecina», bromea la catalana.

El AVE se come fotograma a fotograma las ventanas del tren cada vez con más revoluciones camino de Valladolid. Los fotógrafos leoneses, ante las miradas extrañas de los nacionales, se entretienen en el ejercicio de cazar el marcador de la velocidad que hay en cada vagón con los dígitos en 300 por hora. Después de una docena de intentos de espera al rececho, en los que se queda en 299 por hora, sonríen con la presa atrapada en la pantalla de la cámara: el AVE ha marcado vuelta rápida.

10.23

Parada en Valladolid y Rajoy se mete en cabina

La primera parada se anuncia en Valladolid. El AVE reduce velocidad y se frena bajo Puente Colgante a las 10.20 horas para hacer un cambio de vía que no mezcle a las autoridades en los andenes con los usuarios del Alvia Santander-Alicante.

Al tran-tran, el tren entra en la estación vallisoletana de de Campogrande para recoger más viajeros que se sumen al trayecto y participen de la fiesta organizada por el Gobierno. Aquí, ya llega la alta velocidad desde hace siete años, pero a partir de ahora además atravesará en dirección norte por los campos de Castilla para entrar en el territorio de León.

En el andén aguarda el presidente de la Junta. Juan Vicente Herrera se ajusta la chaqueta para dar paso a que el presidente del Gobierno tome tierra. No hay ningún acto programado en Valladolid, pero de repente Rajoy, escoltado por la ministra de Fomento y el máximo responsable del ejecutivo autonómico, avanza hacia la cabeza del tren con paso decidido. Mira de soslayo para los vagones donde los periodistas se agolpan en las ventanas sin poder salir hasta que uno de los responsable de seguridad aclara que van a la cabina de mando. No es una metáfora: Rajoy se va a hacer con los mandos de la nave. Para dar fe, el servicio de comunicación de La Moncloa pasa unas imágenes después en las que se ve al político gallego con el dedo listo para apretar el botón de puesta en funcionamiento de la máquina en la terminal de Campogrande. Un arranque suave, sin estridencias, como deja testigo en su cuenta de Twitter con esa fórmula tan característica suya, casi telegráfica: «Primera parada en #Valladolid, se incorpora Juan Vicente Herrera. Seguimos #Vapaleón».

10.34

Roberto García es el primer maquinista de la línea AVE

Pero a pesar de la escenificación para la foto de protagonismo del presidente del Gobierno, en el primer AVE de la historia con destino a León quien pisa el pedal de hombre muerto es Roberto García. El maquinista que atesora ya el honor de estrenar el primer viaje oficial de la línea de alta velocidad a León tiene carnet fechado en Grijota, Palencia, aunque su centro de trabajo se asienta en la base de Madrid. Hijo de padre ferroviario, en trabajos de electrificación, el profesional palentino escogido por sus jefes acumula 32 años de experiencia en la compañía Renfe y un currículum como acreditado probador de trenes de alta velocidad en los diferentes corredores nacionales.

No se ha subido al tren de alta velocidad en la estación de Campogrande Óscar Puente; quizá espere a la visita a Silván en León del día 1 de octubre. Aunque estaba invitado junto al resto de autoridades provinciales, el alcalde de Valladolid se limita a entregar una carta de reivindicación a la ministra de Fomento para trasladar las quejas de los vecinos de La Pilarica. Por si los responsables gubernativos nacionales no tienen tiempo de leer la misiva, los habitantes del barrio se han apostado junto a las vallas. Los vecinos gritan su indignación por el hecho de que se les haya cerrado el paso a nivel que les comunicaba con Pajarillos, sin que siquiera hayan comenzado al mismo tiempo las obras para hacer el túnel subterráneo que les prometieron como contrapartida. Tendrán que dar un rodeo de varios kilómetros para salvar el escollo de las vías, insisten. Son dos de las zonas más pobladas de la ciudad, explican los periodistas radicados en Valladolid, mientras el tren avanza al lado de las protestas, envueltas en el colorido de los puestos de los vendedores ambulantes que configuran el mercadillo semanal.

10.58

La placa de Palencia que está datada en León

De Valladolid en adelante, la nueva línea de alta velocidad que se estrena queda condicionada por los protocolos de gestión de Adif. Durante los 6 primeros meses, los trenes funcionarán con el sistema de seguridad Asfa, que impide que puedan superar los 200 kilómetros por hora. Una practica obligatoria que no evita que a partir de la próxima primavera se pueda pasar a operar con el ERTMS nivel II, que es el más avanzado, y de esta manera se puedan superar con creces los 300 kilómetros por hora en muchas partes del recorrido.

Pero de momento, hasta esa segunda fase de la implantación, el AVE entra en la estación de Palencia a las 10.58 horas sin sobresaltos. La agenda marcada por Presidencia del Gobierno establece que habrá una pequeña parada para inmortalizar el hito, sin intervenciones ni otros fastos más allá de la recepción por parte de las autoridades de la ciudad castellana.

El alto en el camino sirve para que Rajoy, Pastor y Herrera abandonen la cabina del conductor en la que han viajado junto a Roberto García y al jefe de pruebas, Francisco Lara. Fuera de la estación, los vecinos de Palencia apenas podrán ver al presidente del Gobierno durante poco más de 10 minutos. El tiempo justo para que se descorra la placa conmemorativa del evento. Un testigo en el que se puede leer: «El presidente del Gobierno / Mariano Rajoy Brey / presidió la inauguración de la Línea de Alta Velocidad / Valladolid-Palencia-León». Todo dentro de lo normal, si no fuera porque al llegar a la última línea figura que el hito está datado en «León, 29 de septiembre de 2015».

11.10

Salida de Palencia a León sin más escalas

No se dan cuenta en un primer momento ni siquiera los responsables de quitar la cortinilla que queda en evidencia en la pared de la estación. Rajoy cuelga en su cuenta de Twitter un mensaje. «Inauguramos la Alta Velocidad en #Palencia, que conectará la ciudad con #Madrid en 1 hora y 23 minutos». Y encima, para enmarcar el comentario, la foto en la que se observa que la placa corresponde a León. Se suben rápido de nuevo los protagonistas, por si acaso, entre las carreras de los fotógrafos y de las autoridades que se han bajado, como el diputado leonés Alfredo Prada, que combina el traje con la chaqueta en azul marino y el pantalón en negro. La placa va para León. «Esto es como la Champions, hasta que no tienes cinco no te la quedas en propiedad», se ríe Óscar Herrero, redactor del rotativo Diario Palentino.

Atrás queda Palencia, donde por la tarde un operario enmendará la plana al colocar la placa correcta. Rajoy sigue sin hablar, más allá de los rastros de miguitas que deja en el Twitter. No le sirve a la prensa catalana, que se monta en el tren con la noticia de que el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, ha sido imputado. «¿Por tres delitos?», se preguntan unos a otros extrañados. Suben las apuestas de quienes piensan que ahora el presidente sí que hará un corrillo para darles el titular que colgar de todos los noticieros. Al final, ganarán los más veteranos: ni una palabra en todo el recorrido, ni un gesto de ese acercamiento detectado en las últimas fechas en los pasillos del Congreso.

11.57

León recibe por primera vez en su historia la alta velocidad

Ni siquiera contarán los medios nacionales con una de esas frases capicúas como la que suelta Rajoy en su discurso inaugural en la estación leonesa: «con el AVE León está más cerca de los españoles y los españoles más cerca de León».

Cerca queda el AVE cuando rebasa Villada y, poco más adelante, entra en León por la puerta de Sahagún. Más adelante, estable como todo el trayecto, sin esbozar siquiera un traqueteo, se ve el vacío que queda en la plataforma por no haber colocado la doble vía. A las 11.50 horas, el tren avista la entrada de la ciudad y reduce su velocidad a 55 kilómetros por hora. Lento, parsimonioso, el convoy avanza cuando vuelve a aparecer el hilo musical con el volumen alto. Suena Elegy for Dunkirk, el coro de soldados de la película «Expiación, Deseo y Pecado». Un toque de épica mientras el tren se amansa en la vía 2.

Son las 11.57 horas del 29 de septiembre de 2015. León se pone en hora.

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