Mas reivindica ante la CUP sus 1,6 millones de votos para ser presidente de la Generalitat
El jefe del Ejecutivo catalán sostiene que no tiene vocación «de mártir ni héroe» y acusa al Estado de actuar de manera «rabiosa».

El presidente catalán en funciones, Artur Mas, en una entrevista en Catalunya Radio.
Ante el inminente inicio de las negociaciones entre Junts pel Sí y la CUP para buscar un acuerdo que dé apoyo a un gobierno independentista, Artur Mas volvió a defender que es el único legitimado para ser por tercera vez presidente de la Generalitat, a pesar de que la formación anticapitalista no tiene, de momento, intención de dar su brazo a torcer e insiste en vetar a Mas.
El dirigente nacionalista presionó ayer a la candidatura de unidad popular, pero al mismo le tendió la mano, consciente de que sin la CUP el próximo Gobierno catalán y el proceso soberanista no tienen recorrido. Los 62 diputados que obtuvo Junts pel Sí el pasado domingo son un resultado amplio para el soberanismo, pero difíciles de gestionar, ya que necesitan el concurso de los diez parlamentarios de la CUP para alcanzar la mayoría absoluta. La investidura de Mas está en el aire y sobrevuela el fantasma de unas nuevas elecciones, un escenario indeseable para el gobernante secesionista que pidió ayer a los dirigentes de la izquierda radical que «no fallen» en el momento decisivo, cuando lo que queda es poner en marcha la etapa final hacia una independencia que tiene que culminar dentro de 18 meses con la desconexión de España. «No podemos dar el más mínimo margen para el desacuerdo, porque lo que está en juego es demasiado importante», apeló desde la radio pública catalana.
Mas recordó que Junts pel Sí obtuvo cinco veces más de votos que la izquierda anticapitalista. «Hay que respetar el mandato democrático», ya que «más de 1.600.000 personas votaron a Junts pel Sí sabiendo que yo era el candidato a la Presidencia», quiso remarcar, aunque su puesto fuera el número cuatro y no diera la cara en ningún debate.
Tras advertir que su vocación no es «ni de mártir ni de héroe», aseguró que sólo es un «modesto servidor» que acudirá a declarar el 15 de octubre después de participar en el homenaje al ex presidente catalán Lluís Companys en el 75 aniversario de su fusilamiento.
Mas, eso sí, no aclaró qué hará si le condenan. «Si me inhabilitan y seguimos sujetos al ordenamiento jurídico español, tendrá unas consecuencias. Otra cosa es si llegamos a hacer un ordenamiento jurídico catalán y de acuerdo con un Estado catalán», planteó. Y, en este sentido, recordó que pese a que el Consejo Fiscal de Cataluña concluyó que no había motivo para esa querella, la Fiscalía General del Estado obligó a presentarla, lo que a su juicio fue la «reacción de un Estado orgulloso, rabioso y torpe», que actúa «a lo bruto» y que «hará todo lo posible para cargarse» a su persona.