La CUP zanja el debate sobre Mas y afirma que no apoyará su investidura
La formación anticapitalista, clave para lograr una mayoría, explora fórmulas intermedias .
Anna Gabriel y Antonio Baños, de la CUP, durante la pasada campaña electoral.
La negociación entre Junts pel Sí y la CUP para la formación de un gobierno que ponga rumbo hacia la independencia corre el riesgo de convertirse en un serial. Si el miércoles la candidatura integrada por Convergència y Esquerra intentó rebajar la tensión y el jueves la CUP dio a entender que empezaba a virar en su negativa de investir a Artur Mas, la formación anticapitalista despachó ayer el debate y afirmó que la determinación ya está tomada y que de ninguna manera permitirán que el líder de Convergència sea el próximo presidente de la Generalitat. «La decisión es colectiva» y ya se ha tomado en las asambleas de la formación, expresó Anna Gabriel, número dos del partido y quien en estos primeros compases de las conversaciones entre Junts pel Sí y la CUP está llevando la voz cantante.
Pragmáticos y ortodoxos
Gabriel quiso zanjar el asunto y se esforzó en ser contundente, más que en días pasados, cuando los dirigentes de la izquierda radical -ella incluida- han cruzado mensajes algo contradictorios, lo que denota que la pugna entre los pragmáticos y los ortodoxos en el seno del partido está siendo muy fuerte. «Podría parecer que hemos dejado una puerta abierta. Pero hemos dicho que no investiríamos a Mas y punto», remató. «Si alguno nos reserva el papel de los que abandonan su programa y sus postulados, no nos conoce», añadió. Sonó a portazo definitivo por parte de la diputada electa por Barcelona, aunque aún quedan dos meses de negociaciones y está todo el pescado por cortar.
Pase lo que pase al final, lo que sí dejan entrever las declaraciones de unos y otros es que el asunto de la investidura de Mas es un punto lo suficientemente importante como para hacer encallar las conversaciones, lo que a la postre significaría la convocatoria de nuevas elecciones, porque la CUP no quiere a Mas ni en pintura y para Junts pel Sí, de momento, el asunto es innegociable.
Presidencia «neutra»
La postura de la izquierda radical, no obstante, no trataría de apartar del todo al presidente de la Generalitat. Gabriel dijo el jueves que no piden la muerte política del dirigente de CDC y su candidato, Antonio Baños, lo reiteró ayer. «No queremos sacrificar ningún activo del proceso», indicó. La propuesta de la CUP pasaría por una Presidencia «neutra», que sea de consenso y recaiga en una persona ajena a la política, un independiente. «Nosotros vamos lanzando guantes, esperando que alguien los recoja», expresó Baños.
En esta tormenta de ideas pública en que se ha convertido el proceso soberanista catalán, el cabeza de lista de la CUP puso sobre la mesa otras fórmulas como una «Presidencia rotatoria», un ejecutivo con varias vicepresidencias o la designación de un presidente sin apenas competencias, que delegara las funciones ejecutivas a un ‘conseller en cap’. «La CUP buscará un término medio entre ejecutar a Mas y hacerlo líder soberano del proceso», resumió Baños. En ese punto equidistante entraría la propuesta de una Presidencia coral. Sin embargo, desde Junts pel Sí recordaron ayer que el estatuto de autonomía impide que Cataluña tenga más de un presidente.
Josep Rull, de Convergència, pidió discreción a la CUP a la hora de lanzar ideas y en cambio sí abrió la puerta a un gobierno con tres o cuatro vicepresidencias. Rull confió en el acuerdo. El consenso se puede construir, dijo, en torno a una declaración de inicio del proceso hacia la independencia y un plan de emergencia social.