Diario de León

Mariano Rajoy busca la tecla

El presidente del Gobierno trata de dar con el discurso para reconectar con el electorado tras la debacle del PP en Cataluña y los reveses en las citas electorales.

Rajoy saluda a varios vecinos de la localidad toledana de Mora, tras participar en un acto.

Rajoy saluda a varios vecinos de la localidad toledana de Mora, tras participar en un acto.

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Nuria Vega | MAdrid
León

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Hace tiempo que el PP trata de dar con la tecla que le permita reconectar con el electorado. En realidad desde que en las elecciones europeas de 2014, el bipartidismo comenzó a retroceder y Mariano Rajoy dijo aquello de «en España ha ganado el PP, pero hemos perdido muchos votos y hay que darle la vuelta». Aquel fue, pasado el ecuador de una legislatura de recortes económicos y salpicada por casos de corrupción, el primero de los toques de atención que acabaría recibiendo el partido que sustenta al Gobierno, el mismo que presumía de una mayoría absoluta rotunda y abrumadora.

Desde entonces, los populares han sufrido cinco golpes de realidad, los mismos que enumeraba el ex presidente José María Aznar en el comunicado que terminó por minar la moral de los dirigentes del PP el día después de las elecciones catalanas. La debacle en Cataluña había estado precedida por el desastre en Andalucía y la caída en los comicios europeos, en los municipales y en los autonómicos.

Por eso, en el edificio de la sede nacional, en la calle Génova de Madrid, resuena la advertencia de Aznar porque, aunque molesta en las formas, no revela más que lo que piensan los populares: «Ya va el quinto aviso y no se puede desoír».

Noqueado en los territorios y con poca capacidad de reacción desde su cúpula, el partido ha buscado la manera de recomponerse tras cada cita electoral, sin acertar, sin embargo, con la estrategia que haga cambiar la tendencia y le permita la hazaña de no sólo ganar las elecciones, sino tener músculo suficiente para poder gobernar El sondeo del CIS de esta misma semana reflejaba que en la mayor parte de las comunidades autónomas, los ciudadanos se sienten incluso más alejados del PP que de Podemos, la formación que Rajoy dibuja como «populista y radical». «Nuestra marca cotiza a la baja», resumía un representante de la formación.

En la dirección intentan mantener la calma. En público se sostiene un optimismo que rechina sobre todo entre los dirigentes que tuvieron que abandonar sus puestos en mayo arrasados por los pactos de los partidos de la izquierda. Pero también en privado creen que dos meses en política son un mundo y que queda margen de actuación para reparar algunos daños.

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