Diario de León

Mas recuerda a la CUP que él tiene 62 votos y ellos sólo diez

El ‘president’ no está dispuesto a que le marquen su agenda.

Mas, durante su intervención ante los cuadros de su partido.

Mas, durante su intervención ante los cuadros de su partido.

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R. Gorriarán | Madrid
León

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Artur Mas dio un toque de atención a la CUP, pero sin cargar las tintas para no tensar las conversaciones con el partido asambleario. Junts pel Sí, dijo en alusión a su candidatura, «tiene 62 diputados y la CUP, diez». O lo que es lo mismo, las condiciones las pone el grande y no el pequeño, solo que esta ocasión sin el apoyo de la minoría, la mayoría no sirve para nada.

El presidente catalán intervino ayer ante el Consejo Nacional de Convergència para reclamar que las cosas se pongan en sus sitio respecto a su investidura y la formación del futuro Gobierno catalán. Todo el mundo, subrayó, debe tener en cuenta «el peso de cada uno», y el que acredita más escaños es la alianza de su partido, Esquerra y las plataformas cívicas independentistas.

Mas respondía de esta manera a los planteamientos de cinco dirigentes de la CUP, que el pasado jueves exigieron que, antes de hablar sobre la investidura de Mas, el Gobierno catalán y el Parlamento que se forme este mes deben dar pasos unilaterales para desconectarse de España, además de emprender una campaña de desobediencia al marco legal español, iniciar un proceso de reversión de privatizaciones y poner en marcha un programa contra la pobreza energética, entre otros pasos. Una propuesta que hizo enarcar las cejas a más de uno en Convergència, entre ellos el propio Mas, pero que de puertas para afuera fue recibida con buenas palabras y señales de conformidad.

El presidente catalán insistió en que la correlación de fuerzas es de seis a uno con la CUP, cuyos diez diputados «tienen importancia, pero los 62 también». Mas no está dispuesto a que el partido antisistema, el grupo más pequeño del Parlamento autonómico, marque su agenda y la de la política catalana con la advertencia de que sus condiciones son innegociables.

«Que lo que hemos hecho entre todos, no lo estropeen unos pocos», se quejó, aunque también se puede entender como una advertencia de que no está dispuesto a tragar con todo lo que ponga la CUP sobre la mesa. Si se llega a ese punto, aseguran desde Convergència, es preferible ir a nuevas elecciones y arriesgarse a que el proceso hacia la independencia naufrague. «El mandato de las urnas», abundó Mas ante la plana mayor de su partido, debe ser «respetado». El presidente de la Generalitat, de todas maneras, no quiere romper la baraja y admitió que el acuerdo requerirá tiempo, «y lo tenemos». Calculó que hasta dentro de unas semanas no habrá pacto de gobernabilidad con la CUP, y hasta entonces todo será un tira y afloja.

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