El independentismo catalán prepara una exhibición de fuerza para arropar a Mas
La declaración del ‘president’ ante el juez refuerza su figura como líder secesionista.
El independentismo arropará hoy y el jueves a Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau, cuando acudan a declarar como imputados al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. El presidente de la Generalitat, la exvicepresidenta y la consejera de Educación están acusados de cuatro delitos por la Fiscalía por su actuación en la organización de la consulta del 9 de noviembre pasado: desobediencia, prevaricación, malversación de dinero público y obstrucción a la justicia, que implican penas que van de los seis meses a los 10 años de inhabilitación y prisión de tres a seis años, en el caso de la malversación de fondos públicos.
En pleno pulso con el Gobierno central por la desconexión de Cataluña de España, el independentismo volverá a hacer una demostración de fuerza en la calle para rechazar un proceso judicial que se presenta desde el secesionismo como un ataque frontal a Cataluña y como la prueba del nueve de que España es un Estado de baja calidad democrática del que conviene separarse.
Un Estado con una «mínima solvencia democrática» habría ordenado retirar la querella tras el 27-S, dijo Mas el sábado pasado ante la plana mayor de su partido. El Pacto Nacional por el Derecho a Decidir, entidad que agrupa a decenas de entidades soberanistas públicas y privadas, partidos y sociedad civil, emitió el domingo un comunicado en el que rechazó las querellas por «antidemocráticas».
Los actos de protesta están liderados por la Asamblea Nacional Catalana, Òmnium Cultural y la Agrupación de Municipios por la Independencia, las mismas entidades civiles que han impulsado las manifestaciones de la Diada y que son los motores en la calle del proceso soberanista.
La calle será una vez más el escenario en que el indepedentismo medirá su fuerza. Bajo el lema ‘En defensa de la democracia y las instituciones catalanas’, las plataformas han organizado concentraciones a las puertas del tribunal este martes y jueves, y manifestaciones también este martes en las plazas mayores de cada ayuntamiento catalán. La de la plaza Sant Jaume, en Barcelona, será el epicentro de las protestas.
Como un mártir
La jornada de mayor carga simbólica será el jueves, cuando declarará Mas. El presidente de la Generalitat aprovechará su cita ante los magistrados para darse un baño de masas, reforzar su figura como líder secesionista, hasta el punto de presentarse casi como un mártir e instrumentalizar la imputación.
Mas quiere mantener la presión sobre Rajoy y lanzar el mensaje al exterior de que el Gobierno español es capaz de procesar a un dirigente político solo por consultar en las urnas a la ciudadanía. Y, sobre todo, trasladar a la CUP que antes de que la formación anticapitalista pidiera a Junts pel Sí actos de ruptura irreversible con el Estado, el dirigente nacionalista ya estaba dispuesto a desafiar al Constitucional y desobedecer sus resoluciones, como hizo el 9-N poniendo las urnas, aun a riesgo de acabar imputado.