Diario de León

La intransigencia de la CUP abre las primeras grietas en el entorno de Mas

La vicepresidenta de la Generalitat desautoriza al consejero de Empleo.

La vicepresidenta, Neus Munté, y el presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas.

La vicepresidenta, Neus Munté, y el presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas.

Publicado por
cristian reino | barcelona
León

Creado:

Actualizado:

La intransigencia de la CUP tanto en lo que se refiere a la investidura de Artur Mas como en el modelo económico que propone ha abierto las primeras grietas en el seno del Gobierno catalán y en Convergència Democrática.

La vicepresidenta de la Generalitat, Neus Munté, valor al alza dentro del soberanismo, desautorizó ayer al consejero de Empresa y Ocupación, Felipe Puig, que el lunes arrojó pesimismo sobre un eventual acuerdo con la CUP, se mostró partidario de fijar líneas rojas en la negociación, dio casi por hecho que el Ejecutivo catalán ejercerá en funciones hasta el año que viene y no descartó conversaciones con otras formaciones ni nuevas elecciones. Munté y también quien a día de hoy sigue siendo número uno de la lista de Junts pel Sí, Raül Romeva, salieron en tromba para apagar el incendio, que puede perjudicar unas negociaciones muy delicadas. «La única línea roja es no trabajar para alcanzar un acuerdo que nos permita cumplir el mandato democrático del 27S», afirmó Munté. «Necesitamos tiempo y discreción, existen espacios de diálogo con la CUP», añadió. «Vamos avanzando, con la CUP hay mucho espacio compartido», apuntó Romeva.

Modelo económico

Manifestaciones muy distintas a las de Puig, que puso voz a los sectores del partido próximos al mundo económico, los que no quieren depender de la CUP, pues recelan de su programa radical, que habla de autogestión, de intervención total del Estado en la economía, de salir de la UE, del euro y de la Otan, de paralizar privatizaciones y de desobedecer ya las leyes españolas y las resoluciones del Constitucional. «El modelo económico de Junts pel Sí es muy diferente del de la CUP, en algunos aspectos es casi incompatible, no estamos en disposición de aceptar según qué planteamientos», señaló Puig, que aprovechó para lanzar un aviso a los negociadores de Junts pel Sí, en la línea de que no se puede transigir todo lo que proponga la CUP, por importantes que sean sus diez diputados para la investidura. Romeva, que lidera esas conversaciones, le replicó que es necesario no poner énfasis en las diferencias y que en ningún caso trabaja con la hipótesis de unas nuevas elecciones. A pesar de las críticas, tanto Munté como Romeva reconocieron «dificultades».

A los obstáculos objetivos de entendimiento hay que añadir otro factor, el de las elecciones generales, que puede acabar de enredar por completo el panorama. Los dos partidos quisieran cerrar el pacto antes de los comicios para el Congreso, aunque son conscientes de que será muy complicado.

tracking