Albert Rivera plantea una campaña de igual a igual con el PP y el PSOE

Rivera, hace una selfie acompañado por Marta Rivera (a la izquierda) e Inés Arrimadas.
Las encuestas indican desde el verano que el único partido político nacional que no deja de ver como aumenta su intención de voto es Ciudadanos. La formación liderada por Albert Rivera, la marca constitucionalista con más éxito en las elecciones catalanas del 27 de septiembre, donde dobló los resultados del PP, ha tenido una progresión sorprendente en 2015. En solo diez meses, ha pasado del 5% de apoyos para las generales cosechado en enero a porcentajes que en octubre rondan entre el 15% y el 18% y que han desbancado de la tercera plaza del ránking estatal a un Podemos en horas bajas.
Esta ola demoscópica ha convencido a Rivera de que va a encarar la campaña electoral con la intención de ir a por todas y de enfrentarse a Mariano Rajoy y Pedro Sánchez de igual a igual, como un candidato que tiene opciones no solo de jugar un papel clave en los pactos de gobernabilidad posteriores al 20 de diciembre sino incluso de acabar con tres décadas de bipartidismo y de arrebatar a PP y PSOE la Presidencia del Gobierno.
Demostración de fuerza
El líder Ciudadanos, el político de moda del momento, hizo ayer una demostración de fuerza en Madrid, en pleno corazón de uno de los últimos feudos del partido al que más votantes ha arrebatado, el PP, y reunió a varios miles de simpatizantes en un mitin en el parque del Templo de Debod.
Rodeado de sus principales colaboradores, Inés Arrimadas, Luis Garciano o el ex diputado de UPyD Toni Cantó, y de decenas de cargos públicos de su partido, llamó a aprovechar la «oportunidad de oro» del 20-D para «cambiar España», para emprender «una segunda transición» sustituyendo a «la vieja izquierda» (PSOE) y la «vieja derecha» (PP) por el «nuevo centro».
Reclamó a los electores «que se mojen» votando Ciudadanos porque solo puede garantizar cambios en profundidad si llega al Gobierno, no si simplemente se convierte en un partido influyente de la oposición. Aseguró que las encuestas les colocan ya cerca de poder alcanzar a PP y PSOE, por lo que puede dar la sorpresa el 20-D en lo que considera un «partido a tres», pues ya excluye a Podemos de la competición por la Moncloa.