Rajoy sostiene que sólo renunciará si el PP pierde las elecciones del 20-D
«No dejaré que nadie cambie mi cabeza de sitio», advierte el presidente del Gobierno.

Rajoy, tras la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros.
Sólo un sexto aviso en las urnas, el definitivo, haría recapacitar a Mariano Rajoy. Si el 20 de diciembre, el electorado da la espalda al PP, si su partido no es el más votado, el presidente hará las maletas y dejará vía libre al siguiente inquilino de la Moncloa. Pero hasta entonces, no hay margen para la duda: el jefe del Ejecutivo se considera a sí mismo no sólo el mejor candidato para su partido, sino el que «más le conviene a España». Por eso, advierte de que si gana, jamás aceptará, como ha trascendido, que Ciudadanos pida su cabeza a cambio del apoyo parlamentario al PP para que gobierne con otro líder. «Mi cabeza está bien situada y no pienso dejar que nadie la cambie de sitio», advirtió ayer en tono de sorna en la comparecencia de balance de legislatura tras convocar las elecciones.
El destinario del mensaje es Albert Rivera, otro de los líderes a los que el presidente no nombra porque dice que las referencias directas no son su estilo. «A mí me mencionan bastante más que lo que yo menciono a los demás, supongo que es ley de vida y con eso viviré el resto de mis días», bromeó.
Pero, con o sin mención, Ciudadanos preocupa al PP y mucho. Por ahora en el equipo del presidente miran con desconfianza los sondeos y estudios demoscópicos que ubican ya a Rivera como segunda opción en intención de voto, mientras el jefe del Ejecutivo subraya la «volatilidad» del panorama político que en dos meses podría dar otras mil vueltas.
Los populares interpretan en sus análisis que los votantes se inclinan ahora por la formación naranja para castigar al PP, pero con el deseo no declarado de que Ciudadanos respalde al final un Gobierno de Rajoy. Por eso el presidente pasó a alertar ayeral electorado. «La gente debe reflexionar qué hace con su voto porque algunas fuerzas políticas igual le dan un uso distinto de aquel para el que fueron votadas», advirtió.
El temor
El mayor de sus temores es que Rivera acabe sumando sus fuerzas al PSOE, así que espera que el líder de los socialistas asuma el mismo compromiso que él, primero en todas las encuestas, está dispuesto a firmar: que se respete que el partido ganador forme Gobierno. El PP, que contempla una caída de hasta 60 diputados, no baraja, sin embargo, en ninguno de sus análisis internos la posibilidad de perder la primera posición. Rajoy considera, además, que de darse ese supuesto supondría poco menos que el hundimiento del país.
«Voy a hacer cuanto esté en mis manos para seguir gobernando porque ahora sería muy triste y muy duro dar marcha atrás a lo que se ha hecho», proclamó dentro un relato de lo acontecido en el que considera de justicia que se reconozca su batalla frente a la crisis.