El Gobierno responde al reto con la vista puesta en el 20-D
En esta partida de ajedrez hace tiempo que las piezas blancas quedaron asignadas al independentismo y, consecuentemente, han sido las fuerzas que persiguen la ruptura con España las encargadas de mover ficha primero.
Ese ha sido, de hecho, el principal reproche dirigido hacia el Gobierno desde la oposición, e incluso a veces desde las propias filas del PP. La falta de anticipación en la estrategia. Es cierto que cada uno de los pasos dados desde Cataluña ha encontrado su respuesta en un Ejecutivo que ha convertido al Tribunal Constitucional en el eje central de su táctica. Pero sólo en los últimos meses, Mariano Rajoy se ha visto en la necesidad de adelantarse a la hoja de ruta de Junts pel Sí y la CUP.
El PP quiere jugar esta partida y asegurarse de no perder. En el seno de la formación, y siempre en privado, se admite que esta es la «oportunidad» para demostrar que los populares son «quienes mejor pueden garantizar que España no se rompe». El propio presidente del Congreso, que entiende que al Gobierno no le mueve «la foto electoral», admite que el relato que recupera el PP podría beneficiarle el 20-D. «Siempre hemos defendido por encima de todo la unidad de España y la igualdad de los españoles; si los españoles lo ven bien, nos ayudará», reconocía el jueves Jesús Posada.
Lo que los populares han asumido es que hay errores que no les conviene volver a cometer.