EL DESAFÍO SOBERANISTA CATALÁN
«La Constitución prevalecerá, que nadie lo dude»
El rey avisa de que «el pueblo español no está dispuesto a que se ponga en cuestión su unidad, base de su convivencia en paz».

El rey Felipe VI se mostró ayer categórico.
«La Constitución prevalecerá. Que nadie lo dude. La razón de ser y el funcionamiento de nuestro Estado democrático de derecho así lo garantiza». Mensaje rotundo del rey en un discurso excepcional, cargado de inusitado contenido político ante el redoblado desafío independentista en Cataluña. Solo horas después de que el Tribunal Constitucional suspendiera cautelarmente la resolución del Parlament de desconexión de España y tres días después de la declaración secesionista de la cámara autonómica, don Felipe aprovechó su primera intervención pública para advertir de que «el pueblo español no está dispuesto a que se ponga en cuestión su unidad, que es la base de su convivencia en paz y libertad».
Su idea, según sus propias palabras, fue «transmitir un mensaje de serenidad y confianza». Nadie dudó que en su mente estaba el desafío independentista, aunque no nombró en ningún momento el órdago del Parlament. El rey tampoco mencionó ni una sola vez la palabra Cataluña, pero su mensaje fue muy claro. Desde el principio, Felipe VI quiso dar a su discurso -largo y cargado de frases clave- un tinte extremadamente institucional. Remachar que era un mensaje lanzado desde la Jefatura del Estado. Sus palabras fueron tan medidas como contundentes: «Nuestro orden constitucional y los principios constitucionales en los que se basa nuestra convivencia se mantendrán plenamente vigentes», garantizó en otro de los momentos de su intervención en la entrega de las acreditaciones a los nuevos embajadores de la Marca España.
Aunque el acto celebrado en la nueva sede del BBVA debía ser meramente protocolario, la Casa Real no quiso demorar más su respuesta ni esperar a una mejor ocasión. La preocupación del rey por la situación en Cataluña es evidente y creciente. Él mismo reconoció el miércoles que «son días complicados». Su agenda de esta crucial semana se ha visto alterada por los pasos de los secesionistas. Don Felipe, que se mantiene en contacto permanente con Mariano Rajoy con quien despachó el martes, suspendió el miércoles por la mañana todos los actos oficiales para seguir de cerca el Consejo de Ministros que dio luz verde a la Abogacía del Estado para acudir al Constitucional.
Sabedor de lo trascendental del momento y de que se enfrenta la situación más delicada de sus poco más de 500 días de reinado, el monarca, ante la atenta mirada de la reina Letizia, hizo de su discurso un verdadero alegato de la unidad de España. Por ello, hizo hincapié en lanzar «un mensaje de seguridad en la unidad y continuidad de nuestro proyecto de convivencia nacional». Un «proyecto» -dijo- que es «un compromiso colectivo con nuestra convivencia democrática en la que el rey, como jefe del Estado, estará siempre al lado de todos los españoles».
Don Felipe alternó los avisos, con tono grave, a los independentistas con gestos tendiendo la mano a ese mismo sector para recuperar la «convivencia democrática». Advertencias a los secesionistas de que ellos no pueden decidir el futuro de toda la nación, porque «la España constitucional de nuestros días es un patrimonio que nos pertenece a todos, que pertenece al pueblo español, en quien reside la soberanía nacional y del que emanan todos los poderes del Estado».