El independentismo lanza una ofensiva total para presionar a los antisistema
El Gobierno catalán avisa a la CUP de que si no apoyan a Mas habrá elecciones anticipadas.
Por tierra, mar y aire, el independentismo activó ayer todas las armas a su alcance para presionar a la CUP y lograr que ceda en sus exigencias, acceda a investir a Artur Mas como presidente de la Generalitat y evite el descarrilamiento del proyecto soberanista.
Una semana después de que Junts pel Sí y la CUP aprobaran la declararación independentista, que marca el inicio del proceso de construcción de una república catalana, y en cambio no fueran capaces de ponerse de acuerdo para la investidura, dos de los pesos pesados de Convergència y del Gobierno catalán, Andreu Mas-Colell y Francesc Homs, arremetieron contra los anticapitalistas, a los que acusaron de querer «cargarse» todo el trabajo realizado por el independentismo en los últimos tres años y de «asfixiar» el proceso.
«No podemos aceptar las condiciones de la CUP», zanjó el consejero de Economía en el diario Ara . El dardo iba dirigido a los asamblearios para dejarles claro que Mas ya se ha movido todo lo que podía y que no puede seguir cediendo, pero al mismo tiempo era un aviso interno para navegantes. Mas-Colell representa a los sectores más moderados del secesionismo convergente, que asisten con estupor a las negociaciones y que prefieren elecciones antes que entregarse a los brazos de la izquierda radical antieuropea. «Si la CUP insiste mucho en sus prioridades, el apoyo al proceso de las clases medias se puede erosionar», advirtió el consejero.
Las prioridades de la CUP a las que se refería el consejero catalán, que fue el único miembro del Gobierno catalán que no aplaudió la aprobación de la resolución rupturista de la semana pasada, pasan por no investir a Mas, una postura que bloquea las conversaciones, y también pasan por una «ruptura democrática» inmediata, «un plan de choque de emergencia y urgencia social» y un «proceso constituyente popular y no elitista». Mas-Colell considera que antes que plegarse a las reclamaciones de la CUP y aceptar su hoja de ruta, Cataluña se verá abocada a nuevas elecciones en marzo. Un aviso que Francesc Homs prefirió plantear sin medias tintas en tono de amenaza: «La CUP tiene que hacer un replanteamiento en toda regla de sus propuestas. Si no, elecciones».
Homs, en su último día como consejero de la Presidencia antes de dedicarse en cuerpo y alma a las elecciones generales a las que concurre como cabeza de lista, acusó a la CUP de ser «responsable» de la «suspensión» de la declaración independentista, que es tanto como ponerle al mismo nivel que el Tribunal Constitucional y el Gobierno del PP, los dos miembros del eje del mal, según el ideario independentista.