Page admite «debilidad de marca» y un cierto desconcierto en el PSOE
El presidente de Castilla-La Mancha cree aún así que Sánchez puede asumir la presidencia del Gobierno.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, admitió ayer que la situación del PSOE no es para tirar cohetes. A menos de un mes para las elecciones, las encuestas empiezan a hacer de los 110 diputados logrados por Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011 una cifra de ensueño y el dirigente socialista trató de analizar el porqué. «Creo -dijo- que hay todavía una debilidad de marca en una sociedad que cada vez está personalizando más la política».
Aunque a primera vista parezca lo contrario, el comentario pone en entredicho la capacidad de su líder de competir con los catódicos Albert Rivera y Pablo Iglesias. «El peso de las siglas cada vez cuenta menos y el descrédito de los partidos políticos (de los partidos no de la política)se está traduciendo -adujo- en una confianza cada vez mayor de las personas que al fin y al cabo son de usar y tirar».
A esa dificultad, Page, protagonista de un desayuno informativo organizado por el Foro Nueva Economía, añadió otra: que su formación no tiene del todo claro «qué errores ha cometido» y que está preparada para «esa tentación de la gente que piensa que da igual lo que venga con tal de que haya cambio». Pero, pese a todo, se mostró confiado en que Pedro Sánchez logrará ser presidente del Gobierno. Entre otras cosas porque, dijo, tiene una ventaja sobre sus rivales y es que no despierta deseo de «veto».
El líder castellano-manchego dio por bueno así que si llega a La Moncloa su secretario general tendrá que tratar de forjar acuerdos con otras formaciones -él admitió que se entendería mejor con Albert Rivera que con Pablo Iglesias- pero restó importancia a los números.
En todo caso, también alegó que si pese a su pronóstico las cosas fueran para el PSOE peor de lo esperado «nadie debe ponerse nervioso porque un valor en la política es la constancia».