PSOE, Podemos y C’s ven «miedo» en la negativa de Rajoy a debatir con ellos
Los socialistas asumen que el enfrentamiento de Sánchez con Rivera e Iglesias no será «fácil».

Rajoy participó en un programa deportivo.
La ausencia de Mariano Rajoy en el único debate a cuatro de la campaña para las elecciones del 20 de diciembre se ha convertido en la primera polémica que logra traspasar, siquiera mínimamente, el atípico clima de entendimiento instalado entre los principales partidos nacionales a menos de un mes de los comicios como consecuencia de los atentados terroristas de París y la amenaza a la unidad de España. Los dirigentes de Ciudadanos y Podemos acusaron ayer al presidente del Gobierno de esconderse y rehuir la confrontación de propuestas por temor a no salir airoso. El PSOE lo acusó de incurrir en un «desprecio democrático».
El primero en disparar fue el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que ya el martes, el día en el que se hizo pública la decisión del PP de enviar a Soraya Sáenz de Santamaría y no a Rajoy a la cita organizada por el grupo A3Media, aprovechó su entrevista en el programa de entrevistas y entretenimiento ‘El Hormiguero’ para atizar al jefe del Ejecutivo. «Es un poco raro que un partido político esconda a su candidato», dijo. El líder del partido naranja argumentó que quien quiere gobernar un país debe estar dispuesto a dar la cara y, de paso, replicó a uno de los ataques habituales de los populares: «Se puede ser serio -dijo- sin haber gobernado todavía».
En Podemos el reproche vino de mano de su jefe de campaña, Iñigo Errejón. La mano derecha de Pablo Iglesias adujo que la negativa de Rajoy a debatir con nadie que no sea el actual líder de la oposición, con el que mantendrá un cara a cara organizado por la Academia de Televisión el 14 de diciembre, demuestra que el presidente del Gobierno «no da la talla». «No se le puede escatimar a los ciudadanos ese momento de rendición de cuentas -afeó-. Creemos que los españoles se merecen un presidente del Gobierno que no se esconda, que se atreva a ir a los debates».
Los socialistas fueron quizá los más suaves. Al margen de las referencias hechas ayer por el propio Sánchez en un mítin en Almonte -«nosotros no nos escondemos, sino que escuchamos y hablamos», dijo- apenas el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, le lanzó un dardo durante un desayuno informativo en Madrid. Quizá porque en el primer partido de la oposición hay un cierto debate interno sobre si el secretario general ha hecho bien diciendo sí a participar en debates en los que Rajoy no ha querido estar.
Los críticos aducen que avenirse a tratar de igual a igual a Iglesias y Rivera es contradictorio con el discurso sobre el que pivota la estrategia de campaña socialista, esto es, con el mensaje de que solo hay una alternativa real al PP, que es el PSOE, y que los demás compiten por el tercer puesto. Apuntan además que, aunque participar no tenga mala prensa, el coste en votos de un patinazo en un debate siempre será mayor y que, a la postre, Sánchez se la jugará en tres oportunidades por una sola de Rajoy.
En el equipo de campaña socialista admiten que su candidato asume un riesgo, pero sostienen que eso es algo que habría que saber poner en valor. Eso y, apuntó ayer el encargado de negociar estos asuntos con el resto de formaciones, Óscar López, que Sánchez «hace honor a la palabra dada» porque prometió debatir «con todos y sin cortapisas».
López no negó que su apuesta conlleva «dificultades», que Rivera e Iglesias, dos candidatos muy mediáticos que han construido sus partidos con una política de plató, no se lo pondrán fácil y que, en los tiempos que corren, ser el viejo frente a los nuevos puede ser utilizado en su contra. «Nosotros somos un partido de Gobierno, para bien y para mal», dijo.