Artur Mas volverá a presentarse en caso de elecciones catalanas en marzo
La posibilidad de que la CUP ceda dos diputados para la investidura reabre las negociaciones.
El presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, durante una entrevista.
La política catalana va resolviendo algunas incógnitas. Por ejemplo, el futuro de Artur Mas. El presidente de la Generalitat en funciones reveló ayer que en caso de que haya elecciones catalanas en marzo, si al final no hay acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP para formar Gobierno, volverá a presentarse como candidato a la presidencia de la Generalitat. Lo que ya no está claro es si concurriría como cabeza de cartel de Junts pel Sí o en solitario, como número 1 de Convergència o como se llame la formación que sustituirá a CDC. El compromiso de Mas es no retirarse en el «momento crucial» del proyecto independentista y seguir «metido hasta el cuello» hasta «culminarlo». «Si hay elecciones, mi idea es presentarme porque quiero ayudar a que el proceso salga bien», expresó en la Ser. «Mucha gente me pide que no dé un paso atrás, sino que dé un paso adelante y en situación de servicio público», añadió. Está por ver, en cualquier caso, si son los tribunales quienes acaban impidiendo que Mas (imputado por el 9-N) repita como candidato.
Otra de las incógnitas que queda en el aire es saber si habrá elecciones en marzo. Hasta después del 27 de diciembre, cuando la CUP celebrará una asamblea con la militancia para tomar una decisión definitiva, es posible que no se sepa nada y que la undécima legislatura penda de un hilo casi hasta el último minuto, que expira el 10 de enero. Pero de momento, las conversaciones entre Junts pel Sí y la CUP siguen su curso. Es significativo después de unos días en que habían quedado congeladas, tras el último veto de los anticapitalistas a Mas en Manresa el domingo pasado y el consiguiente cierre de filas de CDC y ERC en torno al presidente de la Generalitat de Cataluña.
Sin embargo, un artículo publicado ayer en el diario Ara por el ex diputado de la CUP, David Fernández, en el que se muestra partidario de que los anticapitalistas cedan dos de sus diez diputados para investir a Mas, propició que ambas formaciones retomaran la voluntad de acuerdo y visualizaran en la cámara catalana que han vuelto a las mesas de diálogo. No es la primera vez que un dirigente de la CUP abre la puerta a apoyar la elección de Mas, pero sí es la primera propuesta sobre cómo debería ser la fórmula elegida por los anticapitalistas para investir al convergente, al que llevan meses vetando públicamente. Fernández, del sector más posibilista de la CUP, ex diputado, pero figura que goza de autoridad dentro de la izquierda radical y que en su día levantó ampollas por el abrazo que se dio con Mas al final de la jornada del sucedáneo de consulta del 9-N, propone ceder dos diputados por el bien del proceso, a cambio de un «plan de choque social real y concreto» que a Convergència le costará ofrecer sin que parezca que busca la investidura a cualquier precio.
Esquerra aplaudió el «paso adelante» que supone a su juicio la oferta del anticapitalista y hasta los sectores más críticos de CDC con la CUP, como el que lidera Felip Puig, se mostraron esperanzados en que habrá investidura sin que se tengan que cruzar determinadas líneas rojas en materia económica, que en el independentismo conservador causan urticaria. Fernández, por tanto, logró volver a engrasar la maquinaria negociadora, aunque al mismo tiempo abrió las escaramuzas en su partido y dejó en evidencia que la formación euroescéptica está muy dividida. La más contundente fue la veterana diputada Gabriela Serra, que llamó al orden al ex parlamentario. «Aquí no se mueve nadie. Ninguna individualidad sobre la colectividad. El 27-D decidiremos», afirmó. Quim Arrufat señaló que la opinión de Fernández no es la postura oficial del partido, aunque a su juicio se trata de una voz autorizada, e Isabel Vallet recordó que el 80% de la militancia rechaza a Mas. Antonio Baños, independiente dentro del partido, como David Fernández, dio a entender, sin expresarlo de manera explícita, que apoyaría la fórmula Fernández.