Sánchez asume que será la diana de todos los ataques en el debate televisado a cuatro

Pedro Sánchez, ayer, en la localidad de Inca.
El PSOE ha tenido campañas difíciles a lo largo de su historia pero a Pedro Sánchez le ha tocado probablemente una de los más complicadas. Nunca el partido había estado tan débil (sólo 110 diputados) y nunca tan a merced de tantas formaciones no solo dispuestas sino con capacidad efectiva para arrebatarle una buena parte de su electorado tradicional.
Ese escenario condiciona toda su estrategia; la de la campaña en general y la del debate a cuatro que celebra este lunes en Atresmedia en particular. El equipo con el que prepara la cita parte de la convicción de que es el candidato que lo tiene «más difícil».
La dirección socialista se quedó muy satisfecha con el resultado del combate dialéctico que, hace una semana, mantuvo su líder con Albert Rivera y Pablo Iglesias en El País, pero el del lunes tiene una dificultad añadida: la participación de la vicepresienta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Es, dicen, una contrincante eficaz, con todos los recursos del Estado en la cabeza. Pero además y, aunque sea políticamente incorrecto decirlo públicamente, creen que el hecho de que sea mujer supone un ‘handicap.