Sánchez fue directo a la yugular para desacreditar la gestión de Rajoy
Pedro Sánchez había concebido su cara a cara con Mariano Rajoy como una oportunidad única para salir de la posición en la lleva toda la campaña electoral acorralado, es decir, para dejar de parecer un mero competidor de Albert Rivera y Pablo Iglesias en la batalla por el segundo puesto y erigirse de una vez por todas en la única alternativa posible al PP. Salió directo a la yugular, hasta el punto de querer saltarse la presentación inicial destinada a resumir cuál es su «idea de España» para arremeter contra el presidente del Gobierno por no haber participado en ningún debate electoral más.
Falló en ese primer ataque. El moderador se apresuró a quitarle la palabra por no ceñirse a la pregunta. Pero el revés no lo amilanó ni atemperó el tono agresivo con el que el hoy por hoy líder de la oposición trato de conquistar a esos dos millones de indecisos que según las encuestas dudan entre votar a su partido el próximo domingo o apostar por Ciudadanos y Podemos. Lo hizo mordiendo con la corrupción. No necesitó excusa. Ya en el primer bloque, relativo al empleo, recordó el sms enviado por el presidente del Gobierno al extesorero de su partido.