El PSOE apoya con escepticismo la coalición que pretende Sánchez
No hubo descalificaciones, pero tampoco entusiasmo ante la propuesta de Pedro Sánchez de buscar una «gran coalición» de izquierda para gobernar si Mariano Rajoy fracasa en la investidura. El líder del PSOE recibió un apoyo aséptico de los suyos, convencidos como están desde el mismo día de las elecciones de la casi segura imposibilidad de la tarea. Algunos, incluso, creen que es un movimiento pensado más en clave interna del secretario general para ganar tiempo y preservar su liderazgo que una operación con sustento político para hacerse realidad.
La primera en dar su visto bueno fue la presidenta de la Junta de Andalucía y cabeza muy visible del sector crítico, Susana Díaz. «Tiene toda la legitimidad para conformar una alternativa» al Gobierno del PP, manifestó la gobernante andaluza. Díaz trasladó su «apoyo y confianza» a su secretario general, pero volvió a trazar la línea roja de «la unidad de España», que se traduce en que los acuerdos con fuerzas que defiendan el derecho de autodeterminación son terreno minado. Es decir, que pactar con Podemos y los independentistas «a cualquier precio, no», resumió.
Las palabras de la presidenta andaluza tuvieron eco entre otros barones, que con distintas palabras emplearon el mismo argumento del sí con reparos. El presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, fue un poco más lejos y pidió al secretario general del PSOE que «no queme etapas» tan rápido y antes de anunciar sus planes deje que Mariano Rajoy intente superar la investidura.
El ambiente, en cambio, era más optimista en la dirección del partido y su secretario de Organización, César Luena, se aferró a que no está dicha la última palabra sobre esa «gran coalición progresista» apuntada por Sánchez en Lisboa este jueves. Los números, dijo, «se verán en su momento». Una de las hipótesis que maneja Sánchez y su equipo es la de gobernar en minoría.