El abad de Montserrat ofrece su monasterio para favorecer el diálogo
El abad de Montserrat, Josep Maria Soler, ofreció ayer su monasterio, símbolo del catolicismo nacionalista catalán, como «lugar de diálogo» entre Cataluña y el resto de España para «contribuir a acercar posiciones y hacer que la sociedad no se divida ni se rompa». A su juicio, el diálogo es la única manera de resolver el problema político catalán y debe ser posible siempre y en todas las circunstancias, aún en situaciones difíciles, de enfrentamiento y tensión. Para el clérigo, diálogo significa ser consciente del pensamiento del otro, buscando el bien común, lo que conlleva a veces que uno tiene que ceder en algunas cosas, «y si no sale a la primera sale a la segunda o a la tercera». «No tenemos que desesperar nunca», dijo.
«Montserrat quiere seguir siendo un lugar de encuentro, un lugar de diálogo, de acogimiento de todo el mundo, y si eso contribuye a acercar posiciones y a hacer que la sociedad no se divida ni se rompa, estamos dispuestos a seguir haciendo ese servicio», afirmó. Durante los últimos años del franquismo, el monasterio se convirtió en un símbolo catalanista y antifranquista, donde se celebraron protestas contra la dictadura, como un encierro en 1970 de 300 intelectuales contra el proceso de Burgos.
Soler evitó fijar su postura sobre el debate independentista y tampoco quiso pronunciarse sobre qué votaría en caso de que se celebrara un referéndum, pero sí apoyó la convocatoria de una consulta ciudadana porque a su entender se tiene que «poder votar» sobre el futuro político de Cataluña.