Puigdemont afirma que no busca el choque de trenes con el Gobierno central
El nuevo presidente catalán denuncia que España quiso borrar como nación a Cataluña .
Puigdemont presidió la llegada del nuevo tren de la línea Lérida-La Pobla.
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, afirmó ayer en Lérida que su Gobierno no busca el choque de trenes con el Estado. En su primer acto público como presidente de la Generalitat, pasó de puntillas por la reivindicación independentista y criticó al Gobierno central por la gestión en infraestructuras y por las pocas inversiones en Cataluña. «El Gobierno de la Generalitat pone trenes en la vía no para que choquen, sino para que vayan lejos», afirmó en La Pobla de Segur (Lérida), donde presidió la llegada del nuevo tren de la línea Lleida-La Pobla.
El presidente de la Generalitat subrayó que en el eje de la acción de su Gobierno se sitúa «la mejora de la calidad de vida, del bienestar y de los servicios públicos».
Desde su investidura el domingo pasado, Puigdemont, que se propone transitar de la «postautonomía a la preindependencia», ha enviado algunos mensajes que van en la línea contraria a la colisión con el Gobierno central. Ha descartado una declaración unilateral de independencia, reconoce que el secesionismo no tiene la suficiente fuerza para culminar el proceso y cuestiona el plazo de 18 meses previsto para la legislatura.
Claves de la desconexión
En cualquier caso, si Puigdemont no busca el choque de trenes, se podrá comprobar en breve ya que la declaración independentista anulada por el Constitucional establece que en el plazo de un mes a partir de la constitución del nuevo gobierno, es decir el miércoles pasado, el Parlamento catalán debe iniciar la tramitación de la leyes de proceso constituyente, hacienda propia y seguridad social, contempladas en la resolución suspendida. Estas tres leyes, claves en la desconexión, podrían empezar a tomar forma la próxima semana y dar pie a las primeras escaramuzas de esa colisión institucional que Puigdemont afirma que no busca.
Su intención es no «renunciar a nada», como les pidió a sus consejeros el día de la toma de posesión, y ayer, con motivo de los 300 años de la publicación del Decreto de Nueva Planta, que abolió las instituciones catalanas, valencianas y mallorquinas, aseguró que tres siglos después Cataluña quiere escribir «un nuevo país».