«Era un crimen con cariz político y había que resolver pronto»
José Ramón García, letrado defensor de Montserrat, considera que la personalidad de la víctima influyó de forma notable en la resolución del caso «que había que solventar pronto porque era un asunto político», explicó. «Había mucho interés por solucionarlo cuanto antes y se hicieron las cosas mal. Muchas cosas mal».
El resto de su intervención sirvió para detallar todas las irregularidades cometidas desde su punto de vista: «Montserrat no quería declarar pero lo hizo. La trascendencia es indirecta. El crimen ya estaba cometido pero se conculcaron sus derechos. Es práctica frecuente separar a las acusadas para que no se puedan comunicar. Pero este tema preocupaba por el cariz político que tenía el cargo de la víctima. Había que solucionarlo pronto. ¿Qué pintaba la Policía dando consuelo a las detenidas? Para atenderlas están los hospitales, no los agentes. Las entrevistas reservadas de la policía con el detenido tienen que desecharse».
J.R. GARCÍA
DEFENSA DE MONTSERRAT Y TRIANA
LA QUEJA QUEDA EN EL CAJÓN
Su guerra con el fiscal editó otro capítulo. «No se dejen influenciar por el fiscal, que se pasó tres pueblos en el off the récord. Ha hablado de sicarios y de películas de El Padrino cuando la instrucción de la normativa recomienda no ofrecer información a los medios de comunicación. Podríamos presentar una queja pero no lo haremos»
«¿Cómo puede ser que Montserrat y Triana sepan lo que estaban publicando los medios de comunicación mientras estaban detenidas?», se preguntó. «Constan unas fotografías aportadas a la causa aportadas por la acusación particular, para comprobar cómo se distribuyen los despachos en la Comisaría. A ellas las llevaron encajonadas, como a los toros, sin que supieran que uno de los policías no se había ido y estaba escuchando todo».
«Montserrat no entregó el arma, la arrojó en el pasadizo. Y no se la dio a Triana, fue ella la que la cogió del sitio donde la había tirado. A ella le dijeron que revelara dónde estaba, que la sacaban a recogerla, que la tirarían a una alcantarilla y diría que la habían tirado allí. Vamos a demostrar que la realidad no fue así», advirtió.
«No queremos juzgar a la víctima, pero hay datos relevantes para la defensa de las acusadas. Triana se ve horadada por la persecución como una gota que cae sobre una piedra y llegó un punto en que era ‘o mi hija o ella’», ejemplificó de acuerdo a sus intereses.