Ciudadanos y Podemos se vetan entre sí en las negociaciones con el PSOE
Podemos y Ciudadanos se han impuesto un veto mutuo. Ninguna de las dos formaciones está dispuesta a dialogar la una con la otra. Ni siquiera a sentarse en una misma mesa de negociación, como le gustaría a Pedro Sánchez para allanar su camino hacia La Moncloa. Albert Rivera se encargó de recordar ayer el abismo que separa a las dos formaciones. Tanto que no contempla más que votar en contra de cualquier ejecutivo en el que participe la formación morada. Pablo Iglesias, en cambio, volvió ayer a la carga con su propuesta de un gobierno de coalición al 50% con los socialistas.
El presidente de Ciudadanos explicó que su partido no contribuirá a que la economía de España caiga en manos de una fuerza como Podemos que propone instaurar un modelo al estilo del venezolano y el griego. «Nosotros lo que defendemos es el modelo danés», resaltó. Rivera no sólo alertó de que la presencia de la formación morada en el Ejecutivo pondría en peligro la economía de mercado sobre la que se sustenta Europa, sino que incluso dijo comprender los mensajes de alerta lanzados desde el exterior ante la posibilidad de la formación de una coalición de izquierdas. Así afirmó que «los intereses de cada uno son legítimos» y por ello los inversores extranjeros que quieran hacer negocios en España tienen derecho a saber qué situación política van a encontrar los próximos años.
La voladura de puentes entre ambos partidos es una operación compartida. Si Ciudadanos no quieren saber nada con Podemos, la formación morada no contempla en ningún caso compartir tarea de gobierno o pacto de investidura con los de Rivera.
Iglesias insistió ayer en la cadena Ser que la única opción que contempla su partido de apoyar a Sánchez en la investidura es a cambio de la entrada de ministros de Podemos en el Ejecutivo y de que él mismo desempeñe la vicepresidencia. Una fórmula descartada una y otra vez durante la campaña electoral. Pero después del 20 de diciembre, Podemos defiende con uñas y dientes que no accederá a dejar gobernar a los socialistas en solitario con un apoyo parlamentario externo.