Iglesias cree que se podría cerrar una coalición con el PSOE «en días»
Aún antes de iniciar las negociaciones y sin saber si las habrá, Pablo Iglesias se mostró ayer convencido de que el Gobierno de coalición que ha propuesto al PSOE se puede cerrar «en cuestión de días». El secretario general de Podemos cree que el único requisito para empezar a elaborar el acuerdo programático sobre el que se sustentaría ese Ejecutivo es que los socialistas expresen su voluntad de querer formarlo. Pero el optimismo mostrado por el líder de la formación morada contrasta con las dificultades que entrañaría no sólo alcanzar un acuerdo programático con los socialistas sino también vencer las resistencias de muchos socialistas que reniegan de una alianza con la formación morada.
Una coalición debería salvar las muchas diferencias que separan al PSOE y Podemos. La primera y principal de ellas es la convocatoria de un referéndum de autodeterminación en Cataluña. A favor de un posible entendimiento juega el que a lo largo de las últimas semanas los dirigentes de Podemos han reculado con esta exigencia. Si en la comparecencia durante la noche electoral Iglesias afirmó que era una condición irrenunciable, ahora en cambio apunta que se sentará en la mesa de negociación sin líneas rojas. Ayer dio un paso más y se mostró abierto a aceptar «una solución mejor por parte del PSOE, que pueda ilusionar a los catalanes y servir para que haya un nuevo acuerdo».
Donde no está dispuesto a ceder Podemos es a su participación en el Gobierno. Si Iglesias no es vicepresidente y su partido no ocupa ministerios estratégicos en un número proporcional a los resultados el acuerdo, insistió, será imposible, es decir casi medio Consejo de Ministros.
Para Iglesias el mayor obstáculo para cerrar un acuerdo con el PSOE se encuentra en las propias filas socialistas. Lo personifican, dijo, Felipe González, Susana Díaz y algunos ex ministros socialistas. El líder de Podemos puso como ejemplo de «la pinza contra el cambio» que, a su juicio, patrocinan el PP y González la decisión de la Mesa del Congreso de sentar a los 65 diputados de su formación en el gallinero de la Cámara baja. Iglesias lamentó que acciones de este tipo apuntan a que en la guerra interna que se libra en el PSOE la victoria se decanta a favor de González y los partidarios de apoyar al PP con una abstención frente a aquellos socialistas que defienden el cambio.
Aún a pesar de que el PSOE haya votado junto al PP en la Mesa del Congreso, Iglesias aseguró que su mano sigue tendida. Lo está por «responsabilidad de Estado», justificó. «Espero -añadió- que el PSOE responda pronto a nuestra oferta porque lo razonable es que el señor Sánchez y yo estuviéramos pensando ya en como organizamos ese Gobierno y qué políticas tenemos que llevar a cabo».