Diario de León

Pablo Iglesias aguarda la llamada de los socialistas

Quita importancia a que el acuerdo necesite el beneplácito independentista.

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ANDER ASPIROZ / MADRID
León

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«Ya no sé si a Pedro Sánchez se lo tengo que decir en verso». Pablo Iglesias endureció ayer el tono con el líder socialista porque, asegura, «se ha contagiado del inmovilismo de Mariano Rajoy», pero al mismo tiempo le recuerda que aspira a ser vicepresidente. Para alivio de Iglesias, a partir de ahora Sánchez ya no podrá alegar que no dará ningún paso hasta que Felipe VI le encomendara la tarea de formar Gobierno. Esa condición ya es una realidad e Iglesias espera recibir una llamada para negociar hoy mismo. Y si Sánchez no marca su número, será el quien vuelva a tomar la iniciativa, advirtió.

Y es que el malestar de la formación morada con los socialistas es directamente proporcional a su deseo de sentarse en la mesa con ellos. Lo dejó claro su número dos, Iñigo Errejón, tras conocer que ya hay candidato a la Presidencia: «PP y PSOE nos han hecho perder 40 días pero se rompe el ‘impasse’. Hay condiciones para un gobierno de cambio, pero es momento de decidirse».

Iglesias, que compareció en el Congreso antes de que a Sánchez se le encargase la investidura, insistió ayer en lo que ya dejó claro a lo largo del lunes: un gobierno con Podemos y Ciudadanos es imposible. Es la cuadratura del círculo con la que sueña Sánchez para que su investidura no dependa de Esquerra y Convergència, pero que las dos formaciones emergentes ya han dejado claro que es imposible. Las diferencias entre unos y otros en materia económica son abismales, repitió Iglesias.

«Me puedo poner de acuerdo con Albert Rivera en cambiar el sistema electoral, temas de corrupción... pero no en una propuesta de Gobierno. ¿Cómo vamos a gobernar con una formación que pide el copago sanitario o el contrato único?», resumió. Una fórmula ideal para Podemos sería que Ciudadanos se abstenga ante la coalición que él propone, pero que en ningún caso entre en el Ejecutivo.

El escollo catalán

Diez días después de lanzar su propuesta, Iglesias la repitió punto por punto. Consiste en «formar un Gobierno progresista y de cambio», que esté compuesto por un número proporcional de ministros a los votos de cada partido y que ponga en marcha una batería de medidas sociales para paliar los efectos de los recortes y la crisis en los sectores más desfavorecidos de la población. Hasta ahí todo se antoja asequible para el PSOE.

El plato fuerte de las negociaciones será el referéndum de autodeterminación que propone Podemos que los socialistas no aceptarán en ningún caso. Iglesias también quiso espantar los miedos a que la investidura de Sánchez esté condicionada a la abstención de los independentistas catalanes. Según reconoció, el mismo ha tomado la delantera y ya ha tratado esa posibilidad con convergentes y republicanos.

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