POLÍTICA
El PP reclama mano dura a Mariano Rajoy, que no se siente acorralado por la corrupción
Aumentan las voces internas que piden depurar responsabilidades y una renovación
Aguirre compareció ayer en la comisión sobre la corrupción de la Asamblea de Madrid
nuria vega | madrid
El hartazgo y la «desesperanza» que ayer calaban en las estructuras del PP llevaron a los populares, en público y en privado, a mirar hacia la dirección del partido y exigir mano dura frente a los desmanes. Los últimos escándalos en Madrid y Valencia, las investigaciones abiertas en ambas regiones por presunta financiación ilegal, han terminando por agotar la paciencia de algunos dirigentes territoriales que ayer se veían reflejados en las declaraciones del vicesecretario Javier Maroto: «Hasta aquí hemos llegado, caiga quien caiga».
Poco importa ya si la «purga» que plantea Maroto para «limpiar» la organización se lleva por delante, como él mismo asume, nombres tan significativos como el de la ex alcaldesa valenciana, Rita Barberá, o el de la presidenta del PP madrileño, Esperanza Aguirre, siempre y cuando «hayan hecho algo irregular o ilegal». «El partido debería depurar todas las responsabilidades que aparezcan», reclamó en la misma línea el portavoz de los populares en las Cortes de Aragón. «Da vergüenza lo que está ocurriendo en política -añadió Roberto Bermúdez de Castro-, como militante del PP me da vergüenza, me da rabia, asco y mala gana».
La sensación de «desasosiego», como admiten fuentes del PP, se ha extendido por la organización y algunos cargos intermedios de la formación temen que la corrupción acabe por «destruir», como reconocía ayer uno de ellos, el proyecto político de los populares. De ahí que exijan una renovación profunda.
Quienes buscaban respuestas en el presidente del Gobierno en funciones, no encontraron, sin embargo, ningún cambio en su discurso. «El PP lo que necesita es lo que está haciendo», zanjó Mariano Rajoy tras su encuentro con Pedro Sánchez en el marco de las negociaciones del PSOE para preparar la investidura. El jefe del Ejecutivo defendió que los populares están «apartando» a todos los involucrados en escándalos cuando «hay datos claros» y se jactó del paquete de medidas anticorrupción aprobadas en la anterior legislatura.
Es más, Rajoy rechazó sentirse «acorralado» por la proliferación de casos, indicios o informaciones que ponen en cuestión a miembros de su partido. «No mientras yo sea capaz de tomar las decisiones que tenga que tomar y mientras sigamos presentando leyes para ser más eficaces en esta materia», argumentó. Pero apenas quiso referirse a Aguirre y rehusó hablar de Barberá.