El contable de Nóos certifica los fraudes de Aizoon
Tejeiro asegura al tribunal que hubo pufos a diversos organismos al contratar empleados falsos.

El ex contable de Nóos Marco Antonio Tejeiro a su salida del lugar donde se celebra la vista. j. grappelli
m. sáiz-pardo | palma
La infanta Cristina se sienta en el banquillo como cooperadora necesaria de los supuestos fraudes fiscales que su marido cometió a través de Aizoon, la sociedad que comparten Iñaki Urdangarín y la hermana del Felipe VI. Pero Aizoon fue usada para cometer infinidad de otros pufos, según certificó ayer ante el tribunal el ex contable del Instituto Nóos Marco Antonio Tejeiro, una de las piezas claves de aquella ingeniería fiscal defraudatoria y que ahora es un arrepentido clave en este proceso.
Tejeiro, que declara desde el pasado jueves y que continuará siendo interrogado cuando se reanude el juicio el próximo martes, no dio abasto durante nueve horas para explicar las irregularidades en las que participó en el entramado del caso Nóos, en el que la firma del matrimonio Urdangarín-Borbón era uno de sus pilares principales en la estrategia de cruzar facturas falsas entre empresas de la red para engordar los presupuestos que Iñaki Urdangarín y Diego Torres pasaban a las administraciones públicas.
Pero había mucho más. La sociedad pantalla -explicó- también defraudó a la Seguridad Social y al Inem simulando más de una decena de empleados ficticios, entre ellos tres sobrinos de Urdangarín y varios empleados del hogar.
En realidad, según el imputado arrepentido, Aizoon sólo tuvo dos empleados reales. El resto eran trabajadores ‘fantasma’ que no desarrollaban trabajo alguno para la firma. Su contratación simulada sólo perseguía el objetivo de aumentar los gastos deducibles así como la disminución de la base imponible en el Impuesto de Sociedades.
Los empleados ficticios de la mercantil del matrimonio Urdangarín-Borbón eran captados por doquier: servicio doméstico del palacete de Pedralbes (la entonces residencia barcelonesa del matrimonio), estudiantes, encuestadores en paro, «chicos de los recados»… todos pasaban a la plantilla de Aizoon como expertos en patrocinio deportivo y empresarial, pero en realidad ni aparecían por las instalaciones de la empresa.
De hecho, confesó el contable arrepentido, Aizoon ni siquiera tenía sede física como tal. Iñaki Urdangarín, incurriendo en un nuevo fraude, alquiló a Aizoon (en realidad a sí mismo) parte de la mansión de Pedralbes como sede de la mercantil pantalla para desgravarse aún más en sus declaraciones de impuestos.
El fiscal Pedro Horrach mostró a Tejeiro algunos de los correos electrónicos que el contable se intercambió con el padre de los sobrinos de Urdangarín, Carlos Gui, para amañar y simular la contratación de los jóvenes y, de paso, que toda la operación fuera lo más beneficiosa posible a la hora de pagar a Hacienda.
Otro de los ‘email’ que ayer salió a colación en el interrogatorio de Tejeiro revela los pufos realizados desde Aizoon para alargar el tiempo de cotización de los familiares de Urdangarín para conseguir más dinero del Inem.