Puigdemont se apoya en el recuerdo de Casals para intentar cerrar filas
El presidente catalán promete «completar el sueño» de la activista fallecida.
Puigdemont, durante la declaración institucional que ofreció ayer. Quique García
C. Reino | Barcelona
La repentina muerte, este domingo, de la diputada de Junts pel sí Muriel Casals —que llevaba ingresada en la UCI desde el pasado 30 de enero, tras ser arrollada por una bicicleta— ha actuado como un bálsamo para el Gobierno independentista de Carles Puigdemont, en el que empezaban a abrirse las primeras grietas. El secesionismo se ha sumido en en los últimos tiempos en un mar de dudas por el futuro del «proceso». Pero, el recuerdo y la conmoción por la desaparición de quien ha sido una de sus figuras clave sirvieron para que, todos a una, sus máximos exponentes, incluido el propio presidente de la Generalitat, se comprometieran a seguir adelante. «Sabremos completar el sueño que tanta gente como Muriel ha ayudado a hacer posible», prometió. El fallecimiento de Casals recibió en Cataluña el tratamiento de noticia de primer orden, hasta el punto que el jefe del Gobierno autonómico compareció desde el Palau de la Generalitat para pronunciar un discurso institucional.